
Hot Squid reúne a Ciel y Mathis Ruffing en un EP que mira al club sin nostalgia ni artificio. Cinco cortes donde groove, diseño sonoro y memoria noventera se activan desde el presente, pensados para moverse entre pista y escucha atenta.
Hot Squid no es un ejercicio de nostalgia disfrazado de actualidad, es una declaración explícita de intenciones hecha desde la pista hacia la pista. La canadiense Ciel y el berlinés Mathis Ruffing —dos productores que han construido sus discursos sonoros en paralelo, cada uno con una agenda distinta pero compatible— se encuentran en este EP para condensar ideas, dando como resultado tamaña reunión cinco cortes que respiran groove, elegancia y diseño de sonido bien entendido y enfocado a la pista.
Todo comienza con un entendimiento compartido de raíces —techno de Detroit tardío, tech house clásico y progressive house de los primeros 2000—, todo ello no como mera referencia estilística, sino como herramientas útiles para en la creación de ritmos y texturas pensadas para funcionar tanto en un club como en un momentos y lugares más reflexivos. Precisamente es esa tensión entre lo táctil y lo conceptual lo que distingue y hace especial a Hot Squid desde el primer segundo de escucha.

El track que da nombre a todo el EP —Hot Squid— te sitúa de inmediato en ese terreno: ondas FX dub que fluyen etéreas, únicamente interrumpidas por ráfagas de percusión metálica; voces y bajos rodantes que podrían haber salido de una maleta llena de UK tech house de finales de los noventa, pero con una producción que no suena anacrónica, sino reinterpretada desde el presente. Es decir, la estructura es sofisticada sin ser pretenciosa, y está construida para sostener un groove constante en cualquier sistema de sonido que se precie.
La remezcla de Roza Terenzi demuestra cómo una buena reinterpretación puede transformar el material sin traicionarlo. La australiana toma la base y la replantea como un corte más minimalista, colocando el groove vocal en el centro y dejando respirar a la percusión, dando a todo el conjunto un giro sobrio pero efectivo. Serpenteante. Hipnótico.
Little Voice, con la voz de Ciel como protagonista, es el track en el que la sutileza se convierte en fuerza arrolladora. Aquí todo son sintes brillantes y atmósferas que se arremolinan alrededor de una línea vocal hipnótica, impartiendo una masterclass de cómo lograr impacto sin saturación. Este corte, además, tiene ese giro especial que funciona tanto al inicio de una noche como en el clímax de un set medido: es elegante y persistente, pero implacable a menudo que avanza.
Late Summer, por su parte, ofrece un contrapunto más introspectivo sin perder el pulso de la pista. Aquí la producción se siente más abierta, con bombos profundos y una línea de bajo que vibra sobre una textura casi orgánica, remitiendo la pieza entera a atmósferas que trascienden el mero baile.
El EP cierra con Bong Bong, una tool interesante para DJs que buscan cerrar sus sets con grooves más meditativos, y lo hace a través de samples tomados de la naturaleza, y tratados casi como detalles de una grabación ASMR.
Hot Squid no viene a romper esquemas, sino a consolidar una estética precisa en la que groove, sound design y sentido musical responden tanto al cuerpo como a la mente. En definitiva, un EP que sabe lo que quiere ser y lo expresa con claridad, sin ruido innecesario.
Little Voice: ya está disponible en Bandcamp | Hot Squid EP ya está disponible para preorder. Fecha oficial de lanzamiento: 27 de febrero.



