Sam Bhok: Sloom (Two For Joy)

El bristoliano debuta con un trabajo que no busca presentarse en voz alta sino dejar huella desde la tensión y la incomodidad; entre el impulso del club y una lectura inquieta del presente digital.

Sam Bhok debuta en largo formato con Sloom, un álbum que no funciona tanto como carta de presentación, sino más bien como ejercicio de posicionamiento claro dentro de una electrónica que mira al club, pero también —y quizá sobre todo— a la inquietud contemporánea. Publicado el 5 de diciembre vía Two For Joy, el disco recoge ocho cortes de electrónica avanzada y experimentación rítmica en los que la energía para la pista convive con una lectura más reflexiva del presente digital.

Construido a partir de síntesis analógica y modular, Sloom transita a través de terrenos inestables; allí donde los sonidos se procesan, se retuercen y se fragmentan para generar una sensación constante de tensión y desplazamiento. Hay capas de sintetizadores que rebosan euforia y patrones de batería bien rotos que empujan el álbum hacia una fisicidad evidente, pero siempre atravesada por una sensación de inquietud que lo aleja del hedonismo más puro e inmediato. Estamos pues ante un disco que dialoga con el club sin instalarse cómodamente en él.

Esa dualidad se hace especialmente visible en el contraste entre temas más abstractos, como Concept Drift o Clathrate Gun, claramente emparentados con la tradición IDM más clásica; y cortes más orientados a la pista como Sea Levels o Glass Ankle, donde la catarsis rítmica aparece como vía de escape momentánea. Algo a destacar es cómo a lo largo del álbum emergen, de forma soterrada, preocupaciones relacionadas con la tecnología, el capitalismo, la cultura y la crisis climática. No desde un discurso explícito, sino desde una atmósfera cargada y un diseño sonoro que transmite fricción y desgaste.

Conocido hasta ahora por su trabajo en la sombra —especialmente como ingeniero en Worldwide FM junto a Gilles Peterson— Sloom supone para Sam Bhok un paso decidido al frente, alejándose de la lógica del selector para construir un relato más personal y expansivo. Escrito entre 2020 y 2025, el álbum funciona como una declaración de identidad y como un punto de inflexión creativo, reforzado por una producción cuidada al detalle, con master de Beau Thomas y mezclas adicionales de Paul Corley.

Resumiendo: Sloom no busca respuestas claras ni fórmulas cerradas. Al contrario, se presenta en la forma de un debut que asume la incomodidad como motor creativo y que encuentra en esa tensión su mayor virtud, situando a Sam Bhok como una voz a seguir dentro de una electrónica que no se conforma con hacer mover el cuerpo, sino que también invita a pensar qué hay debajo —o dentro— de eso que llamamos consciencia.