
El sello de vanguardia madrileño propiedad de Emilia Grima edita el nuevo trabajo del productor francés abanderado de la cara más oscura, psicodélica e interesante de la bass music contemporánea.
Que 95 Open Tabs es uno de los sellos más interesantes de la actual escena nacional creo que es algo que está fuera de toda duda. El pulso que la asturiana afincada en Madrid le impregna a todo lo que hace luce especialmente en la selección de artistas y la visión musical de estos, encajada como el mecanismo de un reloj suizo en su propio imaginario. 95 Open Tabs es bass music, sí, pero también es psicodelia, techno, dub, drum’n’bass… pero, sobre todo, lo que hace que el sonido del imprint astur-madrileño sea tan especial es esa especie de «pegamento» que impregna cada diseño, cada lanzamiento; que ha conseguido en muy poco tiempo crear tanto un imaginario como un sonido propio, único y personal. Así, no es de extrañar que un artista como Smogo haya terminado editando en él.
El francés firma en 95 Open Tabs No Edges: un EP compacto, oscuro y funcional, más cercano al control ritual que al clímax inmediato. Cuatro cortes pensados para horarios nocturnos, oscuros; donde la tensión se administra con paciencia y el impacto llega por acumulación, no por explosiones pirotécnicas ni golpes de efecto baratos.

Desde God Is Shaking, el enfoque queda claro: percusiones pesadisimas, patrones rítmicos tribales y una sensación constante de estar en un espacio cerrado —dicho esto como elogio, no como algo peyorativo—. Aquí no hay prisa ni exceso de elementos, funcionando el tema como apertura precisamente porque construye atmósfera sin explicitarla, dejando que el groove y el reverb hagan su curro. Y lo hacen fenomenal.Down to Zion baja aún más la luz y se sitúa en torno a los 140 BPM. Aquí el peso recae en una vocal grave y repetitiva que actúa casi como ancla hipnótica; que no busca empujar la pista hacia arriba, sino hundirla, sosteniendo una tensión densa que se mantiene estable durante todo el track.
Con Bestial, Smogo introduce progresión sin romper el hechizo: el pulso sube, pero la energía sigue contenida. Capas que entran y salen con precisión, movimiento constante sin necesidad de liberación para un tema de lectura larga, más eficaz en sets largos que en contextos de impacto rápido.
El cierre con No Edges es el momento más frontal del EP. Halftime y 4×4 se cruzan en una estructura agresiva, con una vocal que atraviesa la mezcla y libera la presión acumulada, no en forma de drop clásico, sino como una descarga controlada, coherente con el relato previo.No Edges funciona como un cohete porque sabe lo que es: un EP oscuro, físico y bien calibrado, pensado para ese tipo de DJs y selectores que trabajan la tensión como herramienta principal. Sin adornos, sin gestos innecesarios. Solo pulso, peso y control. Y por estas cosas, 95 Open Tabs es lo que es. Nada más que decir.



