
Juan La Ind0 charla con la legendaria figura del dub británico Adrian Sherwood con motivo de su próxima visita a España, en la que presentará su ‘Live Dub’ Session el jueves 26 en Madrid (Sala Villanos) y el sábado 28 en Barcelona (La Nau).
Cuando te dicen que vas a entrevistar a una leyenda, a una figura imprescindible de una escena que adoras, la primera reacción suele ser de incredulidad mezclada con ese tipo de excitación propia de los niños. Pero cuando te dicen que la entrevista no va a ser un cuestionario escrito al uso, sino que el propio artista te convoca un día a una hora concreta para una charla en vivo (vía Zoom, eso sí), es posible que el corazón dé un pequeño vuelco y que la alegría se entremezcle con la risita nerviosa, con alguna que otra duda y con muchas preguntas en la cabeza. Pues bien, esa hipotética situación se me presentó cuando me confirmaron que podía entrevistar a Adrian Sherwood.
Tótem del dub y de la cultura soundsystem británica (en su versión más heterodoxa y desprejuiciada) desde los 80; productor e innovador que ha llevado su particular visión de la música y el sonido más allá de sus propios límites; colaborador y remezclador de artistas y bandas de la talla de Depeche Mode, Blur, Primal Scream, Placebo, Lee «Scratch» Perry o The Stone Roses (por citar solo algunos). Adrian Sherwood no solo es una piedra angular del dub dentro y fuera de su país gracias a su obra y a su sello On-U Sound: el londinense ha sido responsable de empujar el género fuera de su zona de confort, impregnando de ecos infinitos y delays pegajosos todo aquello que pasaba por sus manos en su estudio.
Así, el pasado lunes 16 de febrero, tras una pequeña charla inicial en la que parloteamos brevemente sobre equipos de fútbol, su nieto medio español y mis sobrinos medio escoceses, nos metimos en harina: casi 40 minutos en los que hablamos de dub y reggae; de técnicas de producción; de sus próximos conciertos en España y de su último disco; de nostalgia e innovación; y de lo jodido que está el mundo y de cómo contribuir, como artista, a hacerlo un poco mejor. A continuación, para todxs vosotrxs. Espero que la disfrutéis tanto como yo (aunque no lo creo).
Adrian, eres una de las figuras más reconocidas de la escena dub británica, y has sido testigo directo de su desarrollo y evolución. ¿Hacia dónde crees que se dirigen hoy el reggae, el dub y los sonidos asociados a la cultura soundsystem?
Creo que la nostalgia juega un papel muy importante para una gran parte de los fans del reggae: muchos de ellos son nostálgicos de, ya sabes, Bob Marley, King Tubby, etc. Pero para mí, en muchos sentidos, la nostalgia es poco menos que ver a la muerte matando en directo, lentamente. Con esto quiero decir que está bien sentir nostalgia por algo que amas, pero también es necesario que las cosas avancen. Por eso creo que lo genial del reggae y sus múltiples mutaciones (como el drum and bass, el dub, los one drop steppers y demás) es que puedes ver y sentir su influencia por todas partes.
Hoy existe una base de fans del reggae y de la música jamaicana que no para de crecer: su influencia se extiende desde Francia hasta España, Alemania… está por todas partes. Y es algo genial, así que creo que lo que necesitamos, independientemente de la nostalgia, es sangre nueva para llevar todo esto a nuevos lugares, sean one drops o ritmos dub; jóvenes reinventando, creando y llevando todas las viejas técnicas hacia lugares inexplorados. Y, sobre todo, divirtiéndose y contagiando toda esa diversión a lo que hagan. Porque, la verdad, lo que yo hago… no sé, es más oscuro, psicodélico. Definitivamente, no catalogaría mi nuevo álbum como dub o reggae, aunque venga de ahí.
Volviendo a tu pregunta, creo que es solo cuestión de tiempo que el dub y el reggae vuelvan a reinventarse, porque es tan grande el espacio y hay tantísimo aún por explorar que estoy seguro de que aún quedan aventuras por vivir dentro de su marco.

Ya que hablamos del desarrollo y la evolución de la cultura del soundsystem, tú mismo has sido uno de sus arquitectos, creando momentos brillantes en el dub a través de colaboraciones, remixes y producciones innovadoras, al mismo tiempo que creabas algo nuevo. ¿Cómo y dónde comenzaron tus inicios en la producción musical?
Bueno, cuando tenía unos 13 años me gustaba el rude reggae: cosas tipo Prince Buster, letras muy duras… era realmente divertido. Más tarde, comenzó a llegar la locura en forma de discos para DJs, como You’re to the Ball de U-Roy y cosas así; y todo lo que tenía que ver con la conciencia negro-africana y el movimiento garveyista*. A mí todo aquello me encantaba, pero mucha gente no opinaba igual, así que dejaron de lado el reggae hasta que aparecieron bandas como The Specials, Madness, Select… luego bandas como Belle Stars lo hicieron más divertido y accesible.
Pero ocurrió que, al mismo tiempo, comenzaron a llegar los primeros discos de dub… y me enganché sin remedio. Era divertido, porque muchos de mis amigos no podían entender esa música; me decían: «¿qué coño es esto?». No lo pillaban. Se puede decir que el dub permitió que mucha gente que igual se fumaba sus porros (o lo que fuera) pudiese sentarse tranquilamente en casa a disfrutar de aquel sonido tan alucinante que venía del reggae, moviendo la cabeza, sin que nadie les molestara. Y es que yo entendía lo de Garvey: estaba de acuerdo con ello y respetaba al movimiento rasta. Peña muy pacífica, auténtica… pero marginada. Me gustaba aquello.
Así que, cuando tuve la oportunidad de hacerlo, fui a por ello: los primeros álbumes que lancé desde los diecinueve años fueron posibles porque tuve mucha suerte de involucrarme con gente como Prince Far I (y otros a los que hoy considero amigos) que me ayudaron porque era socio en un sello discográfico. Poco a poco, fui introducido por un grupo de personas geniales en el submundo del dub, quedando completamente fascinado.
*NOTA: Marcus Garvey fue un destacado líder panafricanista y nacionalista jamaicano que promovió el orgullo racial y la UNIA: Asociación Universal de Desarrollo Negro y la Liga de Comunidades Africanas.
Con una carrera tan extensa como la tuya, has sido testigo no solo de cambios en las tendencias musicales, sino también en las técnicas de producción: de lo analógico a lo digital, del estudio físico al DAW. ¿Eres 100 % analógico o prefieres combinar lo mejor de ambos mundos?
A día de hoy, hago un «fifty-fifty»: uso digital para grabar y equipo analógico para mezclar. Con los años he desarrollado mi propio sonido, en parte gracias a Prince Far I. Aún así, todavía uso equipos vintage y conecto cosas entre sí para crear nuevos sonidos. Como King Tubby, que tenía su sonido, o Lee Perry, que también el suyo. De igual manera, yo intento aspirar a crear algo parecido.
Hablando de King Tubby o Lee Perry (con quien colaboraste en Time Boom De Devil Dead en 1986), y de la importancia de la exploración y la experimentación dentro del marco de la producción musical, ¿qué otros productores han influido en tu forma de “crear” música?
Si miras Blackboard Jungle, el uso del stereo radical, el humor y la locura… puedo decir sin lugar a dudas que mi héroe absoluto es Keith Hudson. Soy súper fan de Keith.
Por otro lado, la manera de mezclar de King Tubby, que no solo está en sus discos… ¡está por todas partes! Esto es porque más que un productor al uso, era un ingeniero de sonido.Otros nombres: Errol Thomson, que fue uno de los mejores ingenieros de Jamaica y trabajó con Joe Gibbs. La música jamaicana tiene una riqueza y un legado enormes. Tanto que no paramos de descubrir música nueva a día de hoy.
Realmente, la cultura soundsystem y sus técnicas de producción han permeado a otros géneros, como el pop, el rock o la música electrónica. Y ya no es solo en cuanto a la música: los soundsystems están llenos de gente politizada, que se preocupa por los demás; por los animales, por el planeta. Eso es algo que siempre me ha gustado, y que creo que es necesario que perdure y siga creciendo. ¡Incluso si a la mayoría de la gente le da igual lo que está escuchando!
El espíritu aventurero de los pioneros es lo que te llevó a colaborar con artistas fuera de la escena dub y soundsystem, como Depeche Mode, Primal Scream, Spoon, Ministry o Blur. Esto puede ser más común hoy en Reino Unido, pero me interesa saber cómo fue tu primer acercamiento al mundo del rock y el pop. ¿Alguna anécdota o detalle que puedas compartir?
Oh, dios. Aquello ocurrió en un momento muy concreto. Yo estaba vendiendo copias de mis propios discos (Dub from Creation, Dub to Africa and Christ y algún otro) directamente del maletero de mi coche, llevándolos yo mismo a las tiendas. Solía ir a Rough Trade, aquella pequeña tienda que luego crecería tantísimo… Y allí conocí a Daniel Miller*.
En la misma época, también coincidí con Mark E. Smith (The Fall), Morrissey… solían juntarse todos en la tienda. Llegabas, los veías, saludabas… era lo más natural del mundo: «¿Tú qué haces?». «Ah, hago reggae». «¿Ah, sí? ¿Y tú?». «Mi banda se llama The Fall». Cosas así.
Con el tiempo me hice amigo de John Lydon. Lo conocí a través de Vivien Goldman, y aunque ya no le tengo ningún respeto —se ha convertido en poco menos que un p*** fascista, en mi opinión—, en aquel momento nos tratábamos bien. Era una escena pequeña y te encontrabas por allí a todo el mundo.
Daniel Miller también estaba empezando: vivía en casa de su madre y vendía su disco desde el maletero del coche. Luego llegó Depeche Mode y todo explotó. Yo, por mi parte, estaba haciendo discos bastante salvajes con Mark Stewart, algunos alejados del reggae y otros más basados en él. Un día, Daniel me dijo: «¿Te animas a hacer un remix para mí?». Acepté y a partir de ahí empezaron a invitarme a hacer más cosas. Fue pura suerte.
NOTA: Daniel Miller, también conocido como The Normal. Fundador del sello Mute Records y productor del primer disco de Depeche Mode.
Eres fundador de tu propio sello, On-U Sound. Me gustaría saber qué necesita tener un artista (o qué buscas tú en alguien) para publicar su material en tu sello.
Bueno, en realidad, los artistas editados en mi sello no eran «bandas» propiamente dichas. African Head Charge empezó como un proyecto de estudio y no se convirtió en grupo hasta ocho años después del primer disco. Dub Syndicate tampoco era una banda al principio; era un nombre, una idea, y con el tiempo acabó tomando forma como grupo.
Dub Syndicate era simplemente un nombre que yo tenía en mente, como Creation Rebel, que también era un nombre que inventé y luego terminó convirtiéndose en banda. En cambio, Singers & Players sí estaba pensado para ser un grupo estable, pero nunca llegó a serlo: se quedó en eso, un nombre.
A Bim Sherman lo llevé a Inglaterra para una gira en 1979, y seguimos siendo amigos hasta su muerte mientras yo grababa sus discos.
Si miras el catálogo del sello, prácticamente nadie vino a mí diciendo «Queremos estar en tu sello». Muy pocos lo hicieron. En general, todo surgía de proyectos experimentales de estudio, con la idea de hacer algo distinto y ver hasta dónde podíamos llegar.
Si algo tenía potencial mayor, como Tackhead, lo intentábamos «colocar» en una compañía grande. Intentábamos que las multinacionales se implicaran y que hubiera promotores más potentes. Por eso muchos discos importantes, como Time Boom X De Devil Dead de Bim Sherman, los trabajos de Tackhead o los de Mark Stewart, salieron en sellos que no eran el mío, aunque sí fueran producciones nuestras.
El sello funcionaba casi como un conducto, un vehículo para llegar a otros lugares y probar cosas nuevas. Era más una production house que un sello al uso. De hecho, la mayoría de las cosas que salieron allí lo hicieron porque ninguna gran discográfica quiso publicarlas.
Volviendo al presente, ahora mismo estás inmerso en la ‘Live Dub Session Tour’, que te trae a España, y que consiste en mezclas en directo de tu último álbum The Collapse of Everything, junto con otros temas y colaboraciones de tu carrera. ¿Qué podemos esperar del show?
Esta gira es una sesión de dub mixing en directo de mi último disco, The Collapse of Everything, junto con otros temas y colaboraciones de diferentes momentos de mi carrera. Básicamente, hemos montado un estudio sobre el escenario: bombo, caja, hi-hat, toms, percusión, bajo, guitarras, pianos, metales, voces… todo por separado, canal a canal, como si el público estuviera en un estudio. Además, contamos con dos o tres reverbs, un par de delays y distintos procesadores de efectos… Todo ello para la mezcla en directo.
Por otro lado, me gustaría destacar el apartado visual. Las visuales son increíbles, obra del artista Peter Harris, junto con nuestro colega Mike, que nos ayudó a montarlo todo y darle forma. Todo ello está sincronizado a la perfección con cada tema.
En conjunto, creo que es un show muy potente. Además de tocar temas del nuevo disco, hay alguna sorpresa: el mes que viene lanzo un disco nuevo en colaboración con Nightmares on Wax en On-U Sound, así que también adelantamos algo de ese material (que ya avanzo que es potentísimo). También mezclo pistas inéditas de Lee “Scratch” Perry, algunas dubplates que todavía no han visto la luz… En conjunto, es un set muy sólido y estoy realmente orgulloso de él.
Hablando de tu último disco, The Collapse of Everything, ¿cómo afrontas cada producción después de tantos años de carrera? ¿Dónde buscas inspiración para seguir innovando y comunicando a través de la música?
En este disco quería reflejar cómo estoy ahora. Matt (mi ingeniero de sonido) y yo experimentamos mucho con distintos tipos de afinación. Mi intención fue que sonara como una especie de banda sonora distópica, pero con momentos de optimismo. Hay elementos que parecen himnos, momentos de colapso y otros de esperanza. Creo que títulos como The Great Rewilding resumen el momento que estamos viviendo.
Sobre todo, quería que fuera instrumental, para que la escucha te lleve de viaje en casa, como en los viejos tiempos.
Para ir cerrando, me gustaría preguntarte si la situación socio-política global actual (genocidio en Gaza, Yemen, Sudán; políticas antiinmigración e imperialistas en Estados Unidos bajo Trump; el auge del fascismo en democracias occidentales) afecta tu música, y en qué sentido: no solo en el resultado final, sino también en otros aspectos, como la producción o el flujo de trabajo.
La realidad que estamos viviendo me da ganas de llorar. Creo que a todos nos pasa. ¿Pero sabes qué? No podemos desesperarnos.
Tenemos que pensar que podemos hacer algo, aunque sea reunir a la gente, al menos a nivel local. Y si pienso en lo que los israelíes están haciendo a los palestinos, con el mundo mirando, o en lo que pasa en Yemen, donde la gente lleva más de una década dejando morir de hambre a otras personas, y los saudíes igual… es insoportable. Es que no quiero ni continuar… porque podría seguir y seguir y seguir.
Como artista me siento avergonzado comparado con lo que hace Brian Eno, que está en campañas, y algunos de mis otros amigos que harían mucho más. Yo solo… no sé. Siento que me gustaría poder hacer mucho más para ayudar en estas situaciones, pero todo lo que me rodea hace que termine sintiéndome jodidamente deprimido. Te despiertas con estas cosas en la cabeza todo el tiempo. Y lo peor es que la injusticia no se acaba. Así que todo lo que puedo hacer es comentar, ayudar en recaudaciones, hacer cualquier pequeño gesto… pero aun así sigo sintiendo que he hecho mucho menos de lo que debería.
Por otro lado, como músico, tienes que tener cuidado, porque muy a menudo solo predicas a los ya «convertidos». Si hablas a… digamos, a tu gente, ya están de tu lado de todas formas. Así que uso tácticas que creo apropiadas para llegar más lejos… cosas que creemos que llegan a la gente y les ayudan. Pero aun así, no sé… acabas sonando como un idiota como artista. Porque, sinceramente, lo que deberíamos estar haciendo es cerrar todo y bloquear a estos malditos vampiros capitalistas.
Pero claro: ¿cómo lo hacemos? Intentas hacer que la gente se levante, pero ¿cómo lo haces? Eso es lo que pasa por mi cabeza continuamente. Me temo que tengo demasiada niebla mental y no puedo pensar con claridad en todo lo que me gustaría lograr como humano y como músico.

Adrian Sherwood presenta ‘Live Dub Session Tour’ el jueves 26 en Madrid (Sala Villanos) y el sábado 28 en Barcelona (La Nau). Tienes toda la info y entradas aquí.



