Space Of Sound: 33 años de un símbolo del clubbing español

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La legendaria marca cumple más de tres décadas como punta de lanza del clubbing entendido como hedonismo descarado y sin prejuicios. En Beatburguer lo celebramos con una entrevista a sus portavoces y un Mix exclusivo de sus residentes Nic y Aafraa.

Si eres madrileñx y salías por Madrid en los 2000, no solo conoces Space Of Sound, sino que es bastante probable que hayas bailado en su pista. Un mega club en toda regla que cumple nada más y nada menos que ¡33 años! dedicados enteramente al hedonismo sin complejos; a la fiesta sin medias tintas; a una manera de entender el clubbing muy concreta.

Creado en 1993 (que se dice pronto), Space Of Sound se ha consolidado como una referencia clave de la escena electrónica en España gracias a su apuesta por la innovación sonora, la experimentación visual y las experiencias inmersivas. Más allá de ser una “discoteca” o un simple espacio de ocio, SPS ha evolucionado hasta convertirse en un laboratorio creativo que conecta música, tecnología y comunidad, manteniéndose relevante mediante una constante reinvención. En un contexto internacional donde la cultura electrónica gana reconocimiento institucional, la marca también impulsa el debate sobre su valor cultural y social.

Por eso, su XXXIII aniversario gira en torno al concepto REAL 360 ROUNDSTAGE, una propuesta escénica inmersiva que conecta día y noche, y refuerza la idea de Generación Space, uniendo distintas generaciones de público en una misma experiencia. Así, el evento incluirá más de 18 horas de programación en dos espacios, con artistas destacados como Hot Since 82, Ilario Alicante y Eats Everything; y apostará por nuevas tendencias como el daytime clubbing y el bienestar. Además, mantiene su compromiso con la diversidad y la inclusión, reforzando su papel como espacio seguro y respetuoso, especialmente para la comunidad LGTBI.

Nadie mejor que el equipo SPACE OF SOUND para contarnos en primera persona sobre el club, el proyecto y más allá.

Space of Sound nació homenajeando a clubs referencia de los 90 como Space Ibiza o Ministry of Sound, pero acabó construyendo algo muy madrileño. ¿En qué momento dejasteis de mirar fuera y empezasteis a marcar código propio?

Es cierto que las cosas no salen de la nada, hay un contexto que te inspira, y en el caso de Space of Sound, se quiso crear un club donde poner la música que estaba sonando masivamente en otros países de Europa. Además, siempre contó con dos factores diferenciadores. Uno es la ubicación en la planta superior de una estación de tren, que de alguna manera le ha imprimido un carácter especial y único, por el propio entorno arquitectónico, y por la circunstancia de ser un sitio “aislado” pero al mismo tiempo en el corazón de la ciudad. Y por otro lado el horario alternativo con el que nació, siendo una sesión matinal.

El momento de darnos cuenta de que teníamos por delante nuestro propio camino, fue cuando empezamos a ver la tremenda sed que había en Madrid por escuchar esos sonidos nuevos, y el fuerte sentido de comunidad que surgía de forma natural en la pista de baile. Ahí fue cuando nuestros residentes empezaron a marcar un estilo propio dentro de la incipiente escena. Se mezclaron visión, oportunidad, talento y un poco de azar.

Treinta y tres años después, seguir siendo relevantes no solo es cuestión de resistir: es no convertirse en caricatura de uno mismo. ¿Cómo evitáis vivir de la nostalgia?

El hecho de convertirse en una caricatura suele tener que ver con la falta de autenticidad y con un muy mal entendido deseo de perseguir el “zeitgeist”. Uno de nuestros claims es “la tradición de innovar”, siempre lo hemos hecho. Por poneros un ejemplo, la primera fiesta de la imagen, en 2001, la hicimos con el colectivo cultural Telenoika, convirtiendo a Space of Sound en una célula visual en lo que muy probablemente haya sido la primera “experiencia inmersiva” en la escena electrónica de Madrid.

Hoy el contexto de los eventos en general, y de la electrónica en particular, está sobrecargado de “experiencias inmersivas”, pero nosotros lo hicimos cuando todavía no tenía ni el nombre. No nos pasamos todo el tiempo hablando de esas cosas, pero cuando celebramos un aniversario, siempre es relevante, y bonito, recordar de dónde venimos. Por lo demás, salvo alguna alusión a nuestra historia como guiño a nuestra comunidad de siempre, no creo que se pueda decir que vivamos de la nostalgia. Aunque, lo que es indudable, es que hemos sido pioneros en muchas cosas, y eso es motivo de orgullo y de reivindicación de un legado.

Si quitamos el relato, ¿qué queda hoy intacto del Space original y qué se ha transformado completamente, aunque no siempre se diga?

El relato forma parte del ADN de cualquier organización que aspira a perdurar. Es el marco que articula identidad, propósito y comunidad. Si lo elimináramos, perderíamos el elemento que permite cohesionar a las personas en torno a una visión compartida. Por eso, más que prescindir del relato, lo que tiene sentido es reforzarlo: es el hilo conductor que conecta el Space of Sound original con su evolución actual. Sigue intacto el espíritu con el que nació, basado en la tríada luz+imagen+sonido. La música lo es todo, claro está, y la calidad del sonido, pero también la arquitectura de la luz, los visual arts y los actores de animación, que encarnan la audacia estética. Es un todo a la vez articulado en torno al elemento realmente protagonista: la pista de baile, todo el relato gira en torno a la magia que ahí se produce.

Claro está que el impacto de la pandemia, de las nuevas tecnologías, de las redes sociales, de la cultura woke y hasta del estilo de vida healthy, lo están transformando todo, y eso incluye a la música electrónica y su hábitat natural, que es el club. A lo largo de los años hemos ido modificando algunos mitos fundacionales, como el horario matinal o la apertura en domingo. Y hemos introducido innovaciones significativas, como los NFT Tickets, gracias a los cuales el comprador de una entrada recibe el contenido exclusivo de la sesión (música, aftermovie y artwork del flyer). Al final añadimos valor a la vivencia de Space of Sound más allá del club.

Habéis vivido el paso de una pista más cruda y espontánea a una escena hiperdocumentada y tomada por las redes. ¿Qué se ha perdido por el camino que creéis que no se puede recuperar?

Es la vieja historia que se desarrolla en el trayecto entre el underground y el mainstream, o si quieres, la contraposición grassroots-astroturfing. ¿Qué se gana y qué se pierde en el proceso? ¿Qué fuerzas impulsan al mercado? ¿Era más auténtico disfrutar de Space of Sound a finales de los 90 con nuestros residentes? ¿O ha ganado el público en espectacularidad e intensidad con nuestro formato REAL 360 ROUNDSTAGE? Nosotros entendemos la música electrónica como un estilo de vida que evoluciona con la persona y con la marca. No lo vemos en términos de que haya algo que recuperar, sino de que lo importante nunca se ha perdido y queremos más. Volvemos al club o al festival porque aún hay información emocional y/o estética de la que no tenemos suficiente.

El ¡aaaaarriba spaceeeee! no es solo un grito: es identidad colectiva y símbolo de una época y un lugar determinados ¿Cómo nació eso y qué tiene que pasar en una sala para que ocurra algo así de orgánico? ¿Cómo encaja en el mundo del clubbing actual?

Las historias espontáneas son las más geniales, y las que cargan de significado emocional a una marca. El “autor” del “¡arrrrriba Space!” es Fernando Gutiérrez, que en los primeros tiempos pinchaba en varios clubs de la sala. Había una coletilla que era “y abajo el parking”, procedente de uno de nuestros clientes más entusiastas…El reclamo nació sin ninguna intencionalidad, pero poco a poco se fue convirtiendo en una costumbre, el público esperaba el momento de oírlo, y cuando eso sucedía, se generaba una ola de energía increíble, era un momento de vibración y conexión total. Estas “leyendas” surgen de forma natural cuando hay auténtica pasión en el ambiente, es el ingrediente imprescindible. Hoy Fernando sigue en la casa, como jefe técnico de LAB theClub.

En una trayectoria tan larga, siempre hay momentos donde todo se tambalea. ¿Cuál fue el punto más frágil de Space y qué os obligó a redefiniros?

Tuvimos un periodo de inactividad, de 2013 a 2022. Para nosotros esos años siguieron contando porque la impronta de Space of Sound seguía muy viva en la memoria colectiva de su comunidad. Fue una especie de barbecho, unos años muy interesantes de observación, con la pandemia de por medio, la irrupción en escena de la Gen Z, el empoderamiento femenino, el afloramiento de nuevos estilos de vida en relación con el ocio y los usos del tiempo, el autocuidado… Cuando volvimos en 2022 con el evento RESTART fue algo realmente explosivo, porque cuando a una historia de éxito le añades las capas de experiencia, innovación y talento, el resultado es que perdura por inercia.

Se habla mucho de Space como «laboratorio creativo», pero ese concepto hoy está bastante desgastado. En vuestro caso, ¿qué significa realmente en términos de riesgo?

Cuando volvimos en 2022 con el evento RESTART fue algo realmente explosivo, porque cuando a una historia de éxito le añades las capas de experiencia, innovación y talento, el resultado es que perdura por inercia.

Ahora mismo estamos en un momento en que todo parece viejo y nuevo a la vez, hay apropiaciones de términos, vaciados de significado… Nos remitimos a la modernidad líquida de Zygmunt Bauman para intentar entender esa dinámica que parece que todo lo devora, y volvemos a lo básico: el sentimiento, el momento, la emoción… En Space of Sound contamos con una visión lo suficientemente madura como para comprender que junto a la innovación curada debe haber una labor de preservar lo construido, que es mucho. Por eso hablamos de la importancia del club como patrimonio cultural, lo cual no quiere decir que carezca de dinamismo, sino que es importante darle esa dimensión.

No hay muchos espacios en la esfera pública, excepto el club, donde convivan la libertad, el intercambio de ideas y la transferencia de conocimiento en un contexto con tan alto grado de receptividad, vibración y confort emocional. Nos arriesgamos a reclamarnos, a nosotros mismos y a la escena, como cultura, como han hecho en Berlín, o como se está haciendo en Francia. Reclamamos la protección de las instituciones y un poco más de cariño y respeto por parte de la prensa generalista. Nos atrevemos a exigir la misma validación que en su día tuvo “La Fuente” de Marcel Duchamp.

El formato 360º con escenario giratorio apunta a una experiencia más inmersiva. ¿Esto responde a una necesidad artística real o también a la presión de tener que sorprender constantemente a un público que está de vuelta de todo?

La necesidad de innovación siempre ha estado, y seguirá estando presente en el mundo de los negocios y las marcas. Esta vez queríamos hacer algo que fuera realmente significativo para nuestro público, una ganancia auténtica en la vivencia del club. Además, la representación de una forma circular dando vueltas sobre su eje tiene una potente carga simbólica: el sol como fuente vital; la rueda como hito tecnológico de la humanidad; Stonehenge y otros monumentos megalíticos similares, como vínculo telúrico con los ciclos de la naturaleza, las estaciones, el renacer… o la tribu bailando en círculos alrededor de un fuego sagrado. Hay muchos ejemplos, y son todos bastante viscerales, mágicos, trascendentes, místicos y espirituales, profundamente humanos. Creemos que es un cambio de paradigma que rompe la frontalidad de los escenarios tradicionales y pone al artista y al público en el centro; por eso ha tenido tan buena aceptación.

“Generación Space” suena a puente generacional, pero también puede implicar fricción. ¿Qué os choca más al ver convivir en la misma pista a quienes estuvieron en los 90 y a la Gen Z?

Como Space of Sound siembre ha sido un espacio diverso e inclusivo, la mezcla de generaciones, identidades, géneros o procedencias, se ha vivido de forma natural y sin ningún elemento de fricción. Nunca subrayaremos lo bastante la importancia del público LGTBIQ+ a la hora de definir Space of Sound como marca, es difícil de explicar la fusión tan efervescente y creativa que supuso esa simbiosis en la creación de un universo único, con tanta libertad, respeto y conexión profunda. Ese mismo espíritu es el que ha permitido que Space evolucione sin perder su esencia. Por eso entendemos la imagen retórica del puente en términos de permanencia en el tiempo, de continuidad orgánica, porque somos de las pocas marcas en la escena de clubs madrileña que existía a principios de los 90 y sigue existiendo ahora.

Después de todo lo vivido, ¿dónde está hoy Space of Sound: en la resistencia, en la reinvención o en un equilibrio incómodo entre ambas?

Existir desde la reinvención siendo respetuoso y fiel a un legado, no es un ejercicio de equilibrio sino de coherencia y compromiso. Quienes se adhieren fanáticamente a un pasado glorioso negándose a la evolución y a la adaptación, pensando que de lo contrario estarían traicionando su “autenticidad”, están cayendo en una contradicción palmaria. Por ejemplo, hace años la figura del DJ residente era axial, y sin embargo hoy casi no se entendería el club sin una programación de artistas invitados. Pero lo importante es la música.

Para terminar, nos gustaría saber 5 claves de la historia de SPS.

LA COMUNIDAD SPACE

Desde sus inicios, la Comunidad Space se construye sobre una identidad abierta, diversa y profundamente inclusiva. La pista de baile genera cohesión en torno a la música, los momentos compartidos en exaltación crean vínculos duraderos, la expresión en libertad del auténtico yo construye al individuo. Así es como siempre hemos entendido la Comunidad Space, desde el profundo respeto y la tolerancia. Tanto es así, que en 2023 quisimos estructurar y poner en papel esta “cultura abierta” con la implementación de nuestro PROTOCOLO DE PREVENCIÓN, DETECCIÓN, CORRECCIÓN Y ELEMINACIÓN DE ACTITUDES Y COMPORTAMIENTOS DISCRIMINATORIOS, Y DE PROMOCIÓN DE LA IGUALDAD DE TRATO Y LA NO DISCRIMINACIÓN.

HISTORIAS SINGULARES

En 2004 creamos una imagen fantástica para la fiesta Trilogía Space: en tonos naranja 3 trenes acercándose con tres soles al fondo. Cuando los flyers llegaron a la oficina y abrimos las cajas, nos dimos cuenta de que de ningún modo podíamos usarlos, acababan de ocurrir los atentados del 11M. Un recordatorio de cómo la actualidad atraviesa la cultura de club.

LIBRO: 14 AÑOS DE LA HISTORIA DE SPACE OF SOUND

En 2008 se publicó este volumen que recopila la historia del club desde su nacimiento. Un libro que documenta pormenorizadamente, a través de entrevistas, testimonios y material de archivo, la trayectoria de Space of Sound. DJs residentes y artistas invitados, personajes profundamente ligados a la historia de Space of Sound (La Menor, Las Caimanes, Álvaro “la Pepino”…), todos los profesionales detrás de la marca (directores, diseño, comunicación, producción, relaciones públicas…), el universo del “flyer”, los clientes y amigos… Este libro fue un gran hito de nuestra historia, y hoy es una pieza de coleccionista.

SPACE FESTIVAL

El 1 de enero de 2007 marca un punto de inflexión con la primera edición de Space Festival. Heredero del espíritu pionero de AÑO NUEVO SPACE (1995), este formato supone la expansión natural de la marca hacia eventos de gran escala. Miles de asistentes y un cartel internacional consolidan a Space of Sound como actor clave en la transición del club al fenómeno festival, anticipando una tendencia que acabaría definiendo la escena global.

SPACE THE 360

El 25 de mayo de 2024, Space of Sound presenta en La Nueva Cubierta su innovación más ambiciosa: el REAL 360 ROUNDSTAGE, un escenario circular con rotación real que redefine la relación entre artista y público. Este formato, llevado también al club como Space360Club, refuerza el ADN de la marca: evolucionar constantemente desde la experiencia, la tecnología y la puesta en escena.

¡AAAAAAAARRRRRIBA SPACE!

Con motivo del XXXIII aniversario de Space Of Sound, sus residentes Nic & Aafraa nos entregan este Mix exclusivo para Beatburguer: un recorrido preciso por el ADN de uno de los símbolos más reconocibles del clubbing de la capital.