
Go Dugong regresa a 42 Records con un EP concebido como un ritual dividido en dos movimientos, donde percusión, trance y psicodelia mediterránea se cruzan con electrónica contemporánea desde una lógica física y transformadora.
El productor Go Dugong presenta Due Volte il Fuoco, un EP construido como un único ritual dividido en dos movimientos donde trance, percusión y electrónica se funden y «caminan» en busca de un resultado que llega a sonar elevado y espiritual en su fisicidad, pero nunca impostado. Publicado en 42 Records, el trabajo vuelve a situar al creador italiano en ese territorio tan suyo en el que tradición mediterránea, psicodelia y club contemporáneo conviven sin necesidad de jerarquías.
Giulio Fonseca lleva ya unos años desarrollando un lenguaje propio en el que field recordings, ritmos tradicionales del sur de Italia, dub, percusión tribal, ambient o bass music aparecen integrados dentro de una misma visión sonora. No como collage exótico, ojo, sino como parte de una investigación bastante coherente sobre ritual, territorio y memoria colectiva. Ahí están discos como Curaro, (Indian) Furs o TRNT para demostrarlo; además de proyectos paralelos como Balera Favela o Tribadelica, trabajos que se entienden más desde la óptica de la experiencia colectiva que como obras de consumo rápido.

En Due Volte il Fuoco esa idea aparece llevada todavía más lejos. El EP nace durante un retiro espiritual de dos meses en un ashram del sur de la India, algo que atraviesa todo el release sin necesidad de convertirlo en una postal mística ni en un ejercicio pocho de new age. Aquí el fuego del título no funciona como símbolo destructivo, sino como energía de transformación que atraviesa el cuerpo en dos velocidades distintas: primero desde la aceleración y después desde la permanencia. Así, la primera mitad del trabajo (FIRE 1) se mueve precisamente ahí: en un estado de impulso constante. HUNG abre el ritual desde un terreno expansivo donde el ritmo tarda en aparecer pero termina ocupándolo todo de forma gradual. PYRA, por su parte, aprieta y convierte la percusión en motor físico, mientras GÖN vira hacia una sensación más densa, como si el movimiento dejara de responder a una voluntad consciente para pasar a un sentimiento mucho más instintivo.
Pero lo más interesante llega quizá cuando el disco desacelera. Porque FIRE 2 no reduce intensidad, la redistribuye. SUTTA recoge patrones rítmicos del sur de Italia y los sumerge dentro de una atmósfera hipnótica y psicodélica donde el trance ya no se construye desde la tensión, sino desde la repetición sostenida. En NAGA la energía permanece contenida, alerta, casi inmóvil, mientras ATRA cierra el recorrido desde una especie de tarantela ralentizada donde percusión africana, circularidad rítmica y psicodelia terminan fundiéndose en algo mucho más físico que discursivo.
El EP gana enteros cuando no intenta representar rituales concretos ni traducir espiritualidad en folklore electrónico, sino al entender el sonido como espacio de transformación. Go Dugong lleva años trabajando alrededor de esa idea, pero aquí aparece especialmente depurada, quizá porque Due Volte il Fuoco evita el exceso de explicación y deja que sean los propios ritmos, las texturas y la sensación de movimiento los que hablen por sí solos.







