
Desde Madrid, Cristal Roto nos regala un mix que viaja del techno hipnótico al house más melódico y juguetón para acabar adentrándose en terrenos mucho menos previsibles a través de un recorrido cargado de contrastes en el que conviven emoción, groove y una personalidad sonora cada vez más definida.
La historia de Cristal Roto dentro de la música electrónica comienza hace apenas cuatro años, cuando una primera visita al Awakenings Festival le cambia la perspectiva para siempre. A partir de ahí llegan las escapadas a clubes y raves entre Madrid y Ámsterdam, la curiosidad por entender qué sucede al otro lado de la cabina y, poco después, la compra de su primera controladora. Más tarde, en octubre de 2025, decide dar forma a Cristal Roto, un proyecto que entiende la pista del club no solo como espacio para bailar, sino también como lugar de encuentro, respeto y descubrimiento.

En cuanto a su sonido, aunque el techno ocupa una posición central en su imaginario personal, sus referencias van bastante más allá de los límites habituales del género: en sus sets hay espacio para grooves profundos, voces etéreas, desarrollos narrativos y guiños a influencias tan poco evidentes como el indie psicodélico o la tradición gallega. Una combinación de elementos que le ha permitido construir un discurso propio y pasar por las cabinas de clubs y salas como Siroco, Gilda Club, Hangar48 o incluso debutar recientemente en Ámsterdam. Además, y fuera del entorno del DJ y la cabina, también forma parte del equipo de Awareness de Symbole Community, una de las pocas iniciativas del país centradas en promover espacios de ocio nocturno más seguros y respetuosos para todas las personas que los habitan.
Sobre el Mix, Cristal Roto explica que parte de uno de sus temas favoritos de Radiohead para ir desplegándose poco a poco entre pasajes de techno hipnótico y momentos de house luminoso, caminando poco a poco hacia sonoridades más melancólicas y tribales, desembocando en un desenlace tan inesperado como personal.







