
«Megaptera», el nombre científico de la ballena jorobada, es también el título del nuevo álbum del productor y compositor francés Rone.
Nacido de un ambicioso proyecto cinematográfico, el disco fue compuesto en gran parte en alta mar, frente a las costas de Bretaña y la isla de Reunión, utilizando un sintetizador modular y bocetos melódicos desarrollados para una propuesta casi irreal: intentar conectar con las ballenas a través de la música.
Tras Room With a View —banda sonora de una performance creada con la compañía de danza alternativa La Horde, que exploraba el colapso y el renacimiento—, Rone continúa su investigación en nuevos imaginarios. Si su trabajo anterior surgió de reflexiones sobre puntos de inflexión ecológicos, sociales y tecnológicos, «Megaptera» marca un cambio: se aleja de la ciudad y se dirige hacia el mar.

Gradualmente, se alejó de la performance para adoptar un enfoque más artesanal, extendiendo su práctica más allá del estudio hacia un espacio más amplio de escucha, intercambio y trabajo de campo. Las primeras grabaciones de marineros transmitiendo su música en mar abierto —aparentemente respondidas por la presencia de ballenas— circularon por internet, generando fascinación, pero también una creciente inquietud en el artista sobre las posibles implicaciones de estas proyecciones.
Esta tensión se convirtió en el punto de partida de un periodo más extenso de experimentación de campo, desarrollado en diálogo con científicos, ecologistas, marineros y bioacústicos. El álbum resultante, de 15 pistas, refleja esta indagación abierta: no solo sobre si el sonido artificial puede llegar a las ballenas, sino también sobre cómo este proceso puede dar forma a una nueva manera de música electrónica y abrirla a nuevos paisajes sonoros de las profundidades marinas.

En lugar de buscar la imitación, Rone trabaja con la reducción. Inspirándose en la investigación sobre la vocalización de los cetáceos, simplifica su lenguaje, centrándose en bandas de frecuencia, repetición y estructuras suspendidas. El minimalismo aparece menos como referencia que como una convergencia natural.







