Acid Arab: Resonance (All Night Long)

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La formación gala presenta su cuarto álbum, una amalgama de techno, house y acid conviven con voces y tradiciones musicales del mundo árabe sin caer en la fusión decorativa.

Acid Arab vuelven con su cuarto álbum, Resonance, reforzando una fórmula que llevan años afinando: electrónica de club atravesada por sonidos del mundo árabe sin convertirlos en elemento decorativo ni en exotismo postureta. El proyecto (que ha ido evolucionando y hoy funciona como colectivo más que como sistema cerrado) funciona con una lógica de producción basada en colaboración directa con figuras y músicos del Magreb y Oriente Medio. Así, el disco reúne 16 cortes con invitados como Yasmine Hamdan, Sofiane Saidi, Ghita Lahmamassi o Wael Alkak, disipando la jerarquía entre temas propios o colaboración. Aqiuí todo entra dentro del mismo organigrama donde lo importante es cómo encajan las voces en estructuras de techno, house y acid diseñadas para el ambiente de un club.

El single Yasmine Alsham, con Wael Alkak, incorpora una dimensión política que no se explicita en el sonido, pero sí en el contexto: un artista de Damasco trabajando desde el electro-chaâbi, con material del folclore del Levante reubicado dentro de un contexto electrónico, digamos, más convencional. El tema no enfatiza ese trasfondo, pero lo atraviesa desde el propio uso de la voz y la procedencia del material.

Al final, en el conjunto del álbum no hay giro claro respecto a trabajos anteriores como Trois  y lo que aparece es una versión más ordenada de su lenguaje: gasba, raï, electro-chaâbi y referencias regionales siguen presentes, pero ya integradas dentro de una escritura de club más estable. El resultado es un disco que funciona mejor en continuidad que en piezas aisladas, pensado para mantener flujo más que para generar momentos aislados de impacto. Es decir: recomendamos su escucha atenta y profunda para saborear en su totalidad.