
Con su inminente vuelta al lineup de Weekend Beach Festival, hablamos con el DJ y productor madrileño sobre música, producción, bolos y más.
En los últimos años, la electrónica española ha vivido una transformación curiosa: menos obsesión por las fronteras entre escenas y más interés por la mezcla, la inmediatez y el impacto físico. En ese contexto, nombres como Anthony Godfather han conseguido conectar la energía del tech house, el dembow, los edits latinos y la cultura festivalera con una generación que entiende la pista de baile de una forma mucho más híbrida y desprejuiciado. Así, Lejos del discurso purista (y también de cierta solemnidad que todavía persigue a parte de la electrónica), el crecimiento de artistas como Anthony Godfather ha ido ligado a un sonido pensado para funcionar en espacios grandes, pero también a la construcción de una identidad muy concreta alrededor del llamado latintech. un fenómeno que ya forma parte del nuevo paisaje clubbing en España.
Con motivo de sus próximos proyectos y de un momento especialmente activo en su carrera, hablamos con el artista madrileño sobre evolución, escena, ambición y todo lo que todavía le queda por romper.
Empezaste a pinchar siendo muy joven, mucho antes de que explotase todo el fenómeno alrededor del latin tech y de las mezclas entre electrónica y sonidos urbanos. ¿Qué fue lo que te atrapó realmente al principio de la llamada «escena»: la cultura que rodea a la figura del DJ, el poder compartir tus gustos musicales o simplemente la sensación de hacer bailar a la gente?
Lo que me atrapó desde el principio fue la música. Recuerdo perfectamente estar en las ferias de mi barrio, al lado de los altavoces, escuchando la música sonar a todo volumen. Me encantaba sentir el bombo, los graves y ver cómo la gente bailaba. Era algo que me transmitía muchísimo. Tengo muy grabada esa imagen de los coches de choque, con la música sonando fuerte y yo pegado al altavoz disfrutando de esos sonidos electrónicos y remember que se escuchaban en aquella época. Era uno de los pocos sitios donde podía vivir la música de esa manera, dentro de un ambiente muy de barrio y muy auténtico. A partir de ahí descubrí que detrás de toda esa música había una figura, la del DJ. Me llamó muchísimo la atención y con apenas 12 años decidí apuntarme a un curso para empezar a aprender. Desde entonces, la música ha sido el motor de todo lo que hago.
Tu sonido ha evolucionado bastante en pocos años: del tech house más clásico a una propuesta mucho más marcada por ritmos latinos, edits vocales y estructuras muy enfocadas al impacto directo. ¿Recuerdas algún momento concreto en el que sentiste que habías encontrado tu sonido?
Sí, creo que el momento clave fue durante la cuarentena. Aunque antes de eso pinchaba mucha música urbana y reggaetón, siempre introducía pequeños detalles de electrónica en mis sesiones porque era algo que me salía de forma natural. Después de la cuarentena me di cuenta de que lo que realmente quería hacer era una mezcla auténtica entre la cultura latina y la electrónica underground. Sentí que había mucho potencial en esa unión y empecé a experimentar cada vez más con percusiones latinas, vocales y sonidos electrónicos. Poco a poco fui desarrollando una identidad propia hasta llegar al sonido que hago hoy. Sigo disfrutando de la música urbana, pero actualmente estoy mucho más centrado en la electrónica y en seguir desarrollando esa propuesta que me representa.
Durante mucho tiempo parecía que en España la electrónica y la música urbana vivían en mundos separados, casi enfrentados. Ahora esa mezcla está por todas partes. ¿Crees que el público ha evolucionado más rápido que la propia escena?
Creo que durante mucho tiempo la electrónica y la música urbana han estado bastante separadas, pero al mismo tiempo la electrónica siempre ha tenido algo muy bonito: su capacidad para mezclarse con otros estilos y absorber influencias de todo tipo. Al final, esa esencia de fusión siempre ha estado ahí. Es verdad que ha habido diferentes modas y etapas, pero la mezcla entre sonidos latinos y electrónicos ha conectado muy bien con el público actual. La gente lo ha entendido, lo ha disfrutado y lo ha hecho suyo de una manera muy natural. Además, creo que esta tendencia ha servido para que muchas personas descubran otros sonidos dentro de la electrónica que quizá antes no escuchaban. Mucha gente ha llegado a la cultura electrónica a través de estas fusiones y después ha empezado a interesarse por otros estilos más underground o más especializados.Por eso pienso que esta conexión entre ambos mundos ha llegado para quedarse. Seguramente evolucionará con el tiempo, pero ha abierto una puerta muy importante para que más personas descubran y disfruten la música electrónica.

Hay artistas que construyen su carrera únicamente alrededor de la música y otros que terminan creando un universo más amplio alrededor de su proyecto. En tu caso, iniciativas como CACAO parecen ir justo por ahí. ¿Qué importancia tiene para ti crear una comunidad o una identidad más allá de tus producciones?
Para mí, la importancia de CACAO está precisamente en crear un movimiento y un universo alrededor de este estilo musical. No se trata solo de organizar una fiesta o lanzar música, sino de construir una identidad con la que tanto el público como los artistas puedan sentirse identificados. Hay muchos DJs dentro del mundo de la electrónica que también tienen una fuerte conexión con los sonidos latinos y que hasta hace poco no encontraban un espacio donde desarrollar esa faceta de una forma natural. Con CACAO queremos ofrecerles ese lugar, ya sea a través de la música, las producciones, las fiestas o la propia comunidad. Al final, sentíamos que había un hueco por cubrir dentro de la industria y CACAO nace precisamente para ocupar ese espacio.
Tu música parece estar muy ligada a la reacción inmediata del público: drops rápidos, percusión muy física, vocales reconocibles… Cuando produces, ¿piensas más en la escucha individual o directamente en imaginar cómo va a funcionar en la pista de un club o un festival?
La verdad es que pienso en las dos cosas. Cuando produzco me imagino cómo sonaría la música en un entorno como CACAO, en un club o en un festival, pero también pienso en lo que me gustaría escuchar a mí personalmente. Por eso mis producciones suelen tener esas bases cálidas, percusivas y con mucho movimiento. Me gusta que transmitan energía y que inviten a bailar, pero también que tengan personalidad propia. Dependiendo del tema, a veces pesa más la parte emocional o personal y otras veces la parte de pista de baile, pero normalmente intento encontrar un equilibrio entre ambas.
Has pasado por contextos muy distintos: salas, festivales masivos, Ibiza, incluso eventos fuera del circuito estrictamente club. ¿Qué tipo de espacio sientes que representa mejor tu sonido ahora mismo? ¿En cuál te sientes más a gusto como artista?
Aunque he actuado en muchos formatos diferentes, creo que donde mejor encaja mi sonido actualmente es en los clubes y los afters. Me gustan especialmente los espacios más cercanos, con una energía más directa y una conexión más intensa entre el DJ y el público. No necesariamente los eventos más masivos, sino aquellos donde la música tiene un protagonismo absoluto. Si tuviera que definir el entorno perfecto para mi sonido, sería un club underground o un after a altas horas de la noche, cuando la sesión ya ha evolucionado y todo el mundo está completamente conectado con el momento.
Dentro de toda esta nueva ola de electrónica latina y festivalera, ¿hay algún artista o escena que sientas especialmente cercana o que te haya inspirado últimamente?
Sí, hay varios artistas que me han inspirado bastante. Obviamente, The Martinez Brothers han sido una referencia muy importante para mí porque fueron de los primeros que me hicieron descubrir esta forma de entender la electrónica con influencias latinas. Para mí son prácticamente los capitanes de este movimiento. También me gusta mucho lo que está haciendo Miguelle and toms. Creo que está desarrollando una propuesta muy interesante y aportando cosas muy frescas a esta escena. Y más old school también he estado escuchando bastante a Oscar g. Es un artista con mucha personalidad y me gusta cómo incorpora ciertas referencias latinas dentro de sus sets. Hay muchos más artistas que me inspiran, pero seguramente esos tres son algunos de los que más he seguido en los últimos tiempos.
A nivel de clubbing, ¿qué sitios o festivales te han marcado más como artista?
Tengo muchos recuerdos especiales y sería muy difícil quedarme con uno solo. Si tuviera que destacar algunos momentos, mencionaría The Bow, en Argentina, que fue una actuación que recuerdo con muchísimo cariño por la energía que se generó y por la conexión con el público. También destacaría Tantra Ibiza, donde actualmente desarrollamos CACAO y donde siento que puedo expresar mi propuesta de una manera muy auténtica. Y por supuesto Madrid, con salas como The Bassement, donde he disfrutado muchísimo y donde realmente he podido mostrar quién soy como artista.
Mirando hacia delante, ¿qué metas te quedan por cumplir? Las metas podrían decirse que son infinitas, porque siempre aparecen nuevos retos y nuevas ilusiones.
A nivel musical me gustaría seguir desarrollando esta propuesta que mezcla la cultura latina con la electrónica y seguir aportando algo diferente a la escena. En cuanto a colaboraciones, me encantaría trabajar con artistas como The Martinez Brothers, Miguelle and Toms o Oscar G. Son artistas que admiro y que me inspiran mucho. También me atrae festivales como Day Zero, porque son eventos donde la gente realmente va por la música y por la experiencia. Y fuera de la cabina, una de mis metas es seguir encontrando un mejor equilibrio entre la vida profesional y la personal. Con el tiempo aprendes que no todo es la noche y que también es importante cuidarse, descansar y disfrutar del proceso.

¿Qué nos puedes contar de tu actuación de este año en Weekend Beach Festival? ¿Qué diferencia habrá con tu actuación de 2024?
Tengo muchísimas ganas de volver a Weekend Beach Festival este año. Creo que va a ser una oportunidad muy buena para mostrar la evolución que ha tenido mi proyecto durante este último tiempo. Respecto a 2024, la propuesta será un poco más electrónica y más pulida, aunque manteniendo siempre las raíces latinas que forman parte de mi identidad. Creo que el público va a encontrar una versión más madura del proyecto, con una dirección artística más clara y una selección musical que refleja mejor el momento en el que me encuentro actualmente.
Y para cerrar: después de todo el crecimiento que has vivido en estos últimos años, ¿hacia dónde sientes que se dirige ahora Anthony Godfather? ¿Qué podemos esperar de ti de ahora en adelante?
Creo que Anthony Godfather se dirige hacia una propuesta cada vez más definida dentro del mundo de la electrónica, pero siempre aportando esa esencia latina que forma parte de mi identidad. Ahora mismo estoy en una etapa de mucha investigación musical. Estoy explorando sonidos más profundos, producciones más cuidadas y referencias latinas de los años 90 y 2000 llevadas a una visión más actual y orientada al club. Lo que viene es mucha música, mucha evolución y mucha autenticidad. Habrá momentos más underground, otros más accesibles y otros más experimentales, pero siempre siendo fiel a mi sonido. Si hay algo que se puede esperar de mí en los próximos años es precisamente eso: autenticidad, evolución constante y una conexión real entre la cultura latina y la electrónica de club.







