
Segundo capítulo de la trilogía de Protocolo SysEx para Distrito 91, siete cortes que parecen llevar el electro, el techno y la electrónica experimental hacia el punto exacto en el que la máquina empieza a tomar sus propias decisiones.
Después de Geometría Virtual, Protocolo SysEx continúa con Singularity, un EP que utiliza la propia secuencia del disco para contar una historia apasionante. El punto de partida está en la interacción entre lo humano y lo sintético, pero la cosa va cambiando a menudo que avanza el disco: aprendizaje, procesamiento, percepción y toma de decisiones aparecen como distintas etapas de un proceso que avanza sin necesidad de grandes rupturas. La singularidad no llega de golpe, sino que se va construyendo con la escucha.
La cara A establece las primeras coordenadas. Turing Test #155 abre con electro profundo, dominado por un arpegio persistente, acompañado de coros etéreos que generan un espacio ambiguo donde cuesta determinar qué pertenece a una máquina y qué conserva todavía una dimensión humana. Sensitive Systems endurece el recorrido a través de una fórmula basada en el techno más físico, aumentando la presión hasta llegar a Singularity, una breve pieza ambient en la que una voz artificial describe el momento en que la inteligencia alcanza un punto desde el que ya no necesita al ser humano para tomar decisiones. Hasta aquí, el relato ha pasado de la interacción a la autonomía.

La cara B retoma el movimiento con Neural Networks, que recupera el electro desde una posición bastante más hostil, apoyándose en la distorsión y una presión rítmica que deja poco espacio para la contemplación. Después llega Modelo Experiencial, donde el ritmo vuelve a retirarse para poner el foco en la percepción: qué ocurre cuando una realidad interpretada por un organismo biológico se enfrenta a otra procesada por un sistema artificial. Hi-Tech Infinity vuelve a acelerar el paso mediante un beat technoide, secuencias obsesivas y capas de pads que parecen avanzar simultáneamente, mientras Súper Consciencia reduce de nuevo los elementos hasta quedarse en una pieza de corte más experimental que funciona como estado —¿alegato?— final.
Y ahí está precisamente uno de los aciertos del EP: los siete cortes no parecen simples capítulos independientes, sino distintas fases de un mismo proceso. Protocolo SysEx construye el discurso mediante la alternancia de momentos de pulso y suspensión; haciendo que los cambios de ritmo y textura tengan también una función narrativa. Singularity no necesita convertir la inteligencia artificial en una excusa estética para funcionar como disco: la utiliza como concepto para ordenar una secuencia que va desplazándose, casi sin avisar, desde lo reconociblemente humano hacia un territorio en el que las reglas ya son otras.
Segundo capítulo de la trilogía y, por tanto, pieza todavía abierta dentro del recorrido de Protocolo SysEx. La singularidad queda planteada aquí como una transición que quizá no tenga un momento concreto de inicio, sino que avance mientras seguimos pensando que todo continúa bajo control.




