Adriano Zanni: Post Dub Cities (Bronson Recordings)

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Adriano Zanni lanza «Post Dub Cities», una obra que combina música y fotografías de ciudades sin testigos, que edita Bronson Recordings.

Los títulos de los temas de Post Dub Cities —el nuevo álbum de Adriano Zanni, fotógrafo, artista sonoro y especialista en grabación de campo, que verá la luz el 2 de octubre de 2026 en formato vinilo y digital bajo el sello Bronson Recordings— evocan las secuelas: ese instante en el que un lugar sigue existiendo y perdurando, aunque ya no sirva a nadie. El elemento humano ha desaparecido, ya sea de forma repentina o a través de un lento proceso de abandono que se prolongó durante años.

La perspectiva cambia: edificios, hogares y palacios revelan una dimensión de la realidad propia, en la que incluso las ruinas dan forma a un paisaje que resiste, transformándose en pura presencia.

Este es, al fin y al cabo, nuestro destino. El destino de los seres humanos, de nuestra civilización —y de cualquier civilización—: desvanecerse, caer en el olvido, erigir monumentos cuyo significado nadie recordará una vez que hayamos partido. «Crisopoli», es el tema que abre Post Dub Cities. La pieza transforma la dimensión sonora de una ciudad en una cámara de eco: un dub urbano y sombrío, construido a base de retardos (delays) y resonancias, que conserva la huella de lo que ya no está; como una línea de bajo que sigue vibrando incluso después de que su fuente haya enmudecido. Lo que contemplamos no es la presencia en sí, sino su reverberación.

Desde hace mucho tiempo, Adriano Zanni explora, a través de la música y la fotografía, el paisaje que se despliega ante nuestros ojos mientras permanecemos como observadores atentos, pero silenciosos. Es como si estuviéramos ausentes, como si fuéramos una civilización que hace mucho tiempo desapareció: la presencia humana se ha disuelto, encaminándose hacia el olvido. La representación precisa de los lugares —mediante grabaciones de campo— y las imágenes en blanco y negro dan lugar a apariciones, alucinaciones y recuerdos. Cuanto menos presentes estamos, más buscamos un sentido. Nos resistimos al abandono y a la indiferencia del tiempo.

En los diez temas (más tres pistas adicionales) de Post Dub Cities, los ecos y reverberaciones del dub nos abren las puertas a un futuro desconocido, aún por narrar, en el que no somos más que un vago recuerdo. Un ritmo minimalista, envolvente y solemne —semejante a los símbolos de un mapa que ya nadie sabe leer— va dejando pistas que podemos explorar sin miedo a perdernos. El sonido profundo nos guía a través de un paisaje a la vez familiar y desconocido, irreconocible. Este ritmo frío, distante e industrial resuena en nuestro interior, como si fuéramos el último habitante —plenamente consciente— de un pueblo que ha quedado desierto.

Cada lugar deja interrogantes sin respuesta, se envuelve en un halo de misterio y nos lleva a preguntarnos, una y otra vez: ¿qué ocurrió aquí? Al final, nos damos cuenta de que, en realidad, no nos importa tanto conocer los detalles de la desaparición. Podemos intuirlos; hemos visto algo así mil veces antes. Tal como sucede en las fotografías que acompañan al álbum —retratos de ciudades fantasmales y desiertas como Belgrado, Venecia, Dublín, Sarajevo, Lisboa, Cracovia, Sofía, Nápoles, Hanói, Lampedusa o Teherán—, los espacios aparecen, de forma inesperada y grata, vacíos de gente, de sus obsesiones, sus luchas y sus ilusiones. Entonces, de repente, la multitud regresa. Ajetreada, febril, laboriosa. El disco termina y el hechizo se rompe. Nos invade una sensación de anhelo por un futuro que aún no ha llegado, por un lugar que solo pudimos observar precisamente porque no estábamos allí.