
Arash & Quasar regresan con un EP que explora la tensión entre minimalismo y pulsión de pista. Con él, el dúo ruso propone un ejercicio de reducción sonora donde cada elemento ocupa su lugar exacto, entre la hipnosis rítmica y la precisión casi geométrica.
El dúo electrónico ruso Arash & Quasar regresa con #000000, un EP que se mueve en un territorio donde el minimalismo no funciona más como declaración estética que como economía de medios. Un ejercicio de concentración sonora que mira hacia los cimientos de la música electrónica mientras se mantiene anclado en una producción precisa y contemporánea.
Construido a partir de cajas de ritmos vintage y sintetizadores analógicos, el disco recoge el pulso mecánico de la edad dorada de la electrónica y lo traslada a un lenguaje actual, sin nostalgia impostada ni exceso de capas. Aquí todo parece medido: los grooves avanzan con una lógica casi geométrica, mientras los elementos melódicos aparecen y desaparecen con una economía que prioriza tensión y espacio. El resultado es un EP que combina impulso de club e hipnosis contenida; en el que las pistas no buscan la explosión inmediata, sino una progresión paciente en la que cada elemento adquiere peso específico. Hay algo físico en ese movimiento lento y controlado, como la sensación de que el ritmo se construye más por acumulación que por impacto.

El propio título del trabajo, #000000 (el código hexadecimal del negro), apunta en esa dirección conceptual: una referencia directa a la concentración absoluta de forma y significado, pero también a la tradición del minimalismo radical que atraviesa el arte del siglo XX. No es casual que la referencia más evidente sea Kazimir Malevich y su Black Square: ese gesto de reducir la imagen a un plano negro que no representa ausencia, sino punto de partida.En ese mismo gesto se sitúa este EP. El negro no como vacío, sino como origen. Un espacio donde el sonido se condensa hasta lo esencial y desde el que el ritmo vuelve a desplegarse, además de un recordatorio de que, incluso en un momento de saturación sonora, todavía hay artistas que encuentran potencia en la reducción.



