aus: mere meer (Squama)

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El productor radicado en Tokio, aus, debuta en el sello Squama con su nuevo álbum, «mere meer».

Basado en la interrogante de cómo puede surgir un entorno específico a través de la voz y la memoria —en lugar de mediante el registro de una realidad objetiva—, el álbum se inscribe en la tradición del ambient japonés moderno y el kankyo ongaku (música ambiental).

aus es el proyecto en solitario de Yasuhiko Fukuzono, compositor, productor y curador nacido en Tokio. Su música se caracteriza por una combinación precisa de cuerdas de corte cinematográfico, instrumentación acústica y un diseño sonoro concreto derivado de la vida cotidiana.
En los últimos años, ha publicado material a través de sellos como EM Records, WRWTFWW y su propia discográfica, flau. Como autor de remezclas, ha aportado su sello personal a temas de artistas como Matthew Herbert, Tenniscoats y Craig Armstrong, entre otros. Su investigación sonora trasciende los formatos tradicionales, extendiéndose hacia instalaciones de sonido espacial y obras concebidas para espacios específicos; en este ámbito, ha colaborado con figuras de la escena experimental —como Ulla, Li Yilei e Hinako Omori— para instituciones de la talla del Museo Nacional de Tokio.

Gran parte del álbum se compone de bocetos creados con sintetizadores y voz. Ya sea a partir de fragmentos extraídos de redes sociales, grabaciones de campo o versiones profundamente procesadas de la propia voz de Fukuzono, este elemento se convierte en el eje central del disco. «Desde hace mucho tiempo me interesa la relación entre las palabras y la melodía», comenta aus. En su etapa anterior como logopeda, fue testigo de cómo pacientes con demencia severa o afasia lograban, de repente, recordar letras de canciones cuando estas se interpretaban con melodías familiares. Una experiencia que dejó una profunda huella en él.

Durante los años de la Covid, cuando escuchar las voces de amigos y familiares era, a veces, la única forma de sentirse conectado con el mundo exterior, aus comenzó a reflexionar sobre la relación entre la voz y el entorno. «Cada voz representa un encuentro con una persona, pero también un encuentro con un lugar».
Al no poder viajar con la misma libertad que antes, esa limitación se convirtió en parte de su método: en lugar de limitarse a registrar sonidos del entorno real, optó por componer e interpretar melodías que evocan un lugar determinado —una habitación imaginaria, una calle imaginaria—. «Mi interés no reside en la dicotomía entre sonidos artificiales y sonidos ambientales, sino en cómo, en conjunto, conforman un único campo perceptivo». A través de la observación y el mapeo de nuestro mundo, aus crea el suyo propio; su nuevo disco es un claro ejemplo de este proceso.