Betacam, el crooner electrónico

Hay música en la que apetece quedarse a vivir: canciones refugio, discos búnker y conciertos salvavidas. Un día cualquiera, Betacam redescubre al Bowie del 75 -ése Bowie bisagra entre el glam rock y la vanguardia berlinesa- y decide quedarse a vivir en él. El artista cántabro afincado en Madrid encuentra un nuevo lugar feliz y una nueva obsesión: una habitación con vistas al Plastic Soul de mediados de los 70, un apartamento en la Nueva York más oscura y vibrante en plena efervescencia disco… Betacam acomete con audacia y devoción la empresa imposible de disfrazarse del rey del disfraz en esta oda a la larga decadencia del imperio estadounidense: «Norteamérica triste» es el mejor tema pop que se ha editado en España en 2021, y el vídeo -que puedes ver bajo estas líneas- es la demostración palpable de que Betacam ha dejado ser «el teclista que enriquece a todas las bandas indies» para ser el protagonista: hoy, como decía Héctor Lavoe «es EL cantante».

En «Norteamérica Triste» -producida por Brian Hunt- Betacam consigue algo realmente difícil: conjuntar patrones de Harry Belafonte y Dean Martin con estética y maneras cañís de los 70, como si Manuel Alejandro estuviese a punto de entrar en una boîte y descubrir la música disco. Daremos buena cuenta y estrenaremos los siguientes adelantos del disco que editará Intro Música -con entrevista al protagonista- en Beatburguer.

Hablamos con Betacam y le pedimos que nos comentase 10 temas electrónicos que le fascinasen. Tienes la playlist completa aquí y al final del artículo. Esta fue la respuesta de uno de los artistas más interesantes y cultos que ha dado España en sus 10 último años de escena independiente y/o alternativa.

En un primer momento me salió una lista bastante más extensa y epatante (¡cómo si esta no lo fuese!), pero al final hice el esfuerzo y me quedé con 10 canciones que me han marcado últimanente (y no tanto) y que se alejan -creo yo- un poco de aquello a lo que el lector de Beatburger quiera que esté acostumbrado. Al fin y al cabo, en lo que a electrónica se refiere, soy bastante de sota, caballo y rey, de los que crecimos con Rockdelux, Radio 3 y poco más. Tengo un poco de complejo con eso, pero soy muy vago y viejo ya para ponerle remedio, así que he tirado por lo que más me emociona, que al final es de lo que se trata, ¿no?

“Blink” – Hiroshi Yoshimura
Posiblemente sea la canción que más haya escuchado en los últimos dos años. Con apenas un Rhodes y un sinte basiquísimo tipo Juno 106 transmite una paz, una calma, una tristeza y un espacio que no puedo describir con palabras.

“Raggio Verde” – Il Quadro di Troisi
Esto me lo descubrieron hace poco Luis y Afri del Madrid Popfest y no les puedo estar más agradecido. Una cosa classy, elegantona y gélida cantada deliciosamente en italiano con una letras flipadas y flipantes.

“Max y Ellen” – Estrella Fugaz
Voy a hacer algo de proselitismo con esto, porque Lucas es mi amigo y además ahora voy a empezar a tocar con él en directo. No me entra en la cabeza que esta canción no sea un clásico contemporáneo. Para mi lo es desde la primera escucha: una guitarra española, arpegiadores, un bajo cerdísimo que entra a mitad de canción y una letra repleta de imágenes preciosas y honestas. Una nana alucinada en clave de drum’n’bass.

“Calypso, Pt. 3” – Jean Michel Jarre
Algunos de los primeros recuerdos musicales que tengo están asociados a mi padre poniendo Jean Michel Jarre en casa o en el coche a principios de los 90. La verdad es que no sé de dónde le vino a mi padre esa querencia por la música de sintetizadores, pero es una cosa que me ha marcado de por vida. A ver: cómo no te puede volver tarumba un fulano que, en un concierto para DOS millones de personas, se saca de la manga UN PUTO ARPA LÁSER…

“Cue” – Yellow Magic Orchestra
Lo de los Kraftwerk japoneses es demasiado vago además de injusto y paleto. A pesar de la atmósfera asfixiante y desesperada de esta canción, suena increíblemente emocionante y hasta triunfante.

“Cromo y Platino” – Soledad Vélez
Al igual que la anterior, otra canción marcial, imperial, con Soledad cantando como una diosa. Un bajo cabezón y un arpegiador de Juno dominan la escena: para qué más. Me flipa la el trabajo de Guille Mostaza en esta canción, al servicio de la misma, sin hostias.

“Good Name” – William Onyeabor
Un historión y una construcción de leyenda con todos los ingredientes de mito que nos gustan: un paisano de Lagos que, en plenos 70 sale de la nada y se casca una serie de discos increíbles llenos de cajas de ritmos y cuerdas sintéticas en canciones que se van a los 7-8 minutos por debajo de la pata. Después se volvió una especie de pastor cristiano ermitaño que reniega por activa y por pasiva de su música. Ponme 10 de esto.

“Dirty Mind” – Prince
Nunca le había hecho especial caso al cabezón de Minneapolis. Era música como de “hermano mayor”, en el mismo cajón que -no sé- Status Quo o Héroes del Silencio. Hasta que, grabando mi primer disco («Mítico», 2018), mi amigo y productor Hans Kruger me dijo que me centrara en los primeros discos de Prince: producción limpísima, esquelética, pero super
clase. Bien de solinas, stratos por línea, baterías cabezonas (increíbles para samplear) y un sentido del ritmo que se te va la olla (y un poco el culo). Después del Purple Rain (estuve a punto de escoger “I would die 4 U), reconozco que me puede un poco la pereza, pero hasta ahí me rechifla todo.

“Hallo Spaceboy” – David Bowie y Pet Shop Boys
Me vais a permitir la promo y aprovecho para hablar de lo mío, de mi última canción (Norteamérica triste), que es un homenaje nada disimulado a David Bowie. En un primer momento escogí Golden Years, que está más cerca del universo donde sitúo mi canción, pero al final quise dar un volantazo un poco más electrónico con este remix. Recuerdo ver el vídeo en los 40 cuando iba al colegio. Aluciné con esa forma de cantar, tan teatral,
solemne y, a la vez, desesperada… Yo no tenía ni idea de quién era Bowie (siempre he llegado muuuuuy tarde a todo) y tampoco le hice mucho caso hasta poco antes de morirse. Me aburre bastante el rockazo y sus hallazgos berlineses no me llegan a emocionar del todo, pero me encanta su etapa más enajenada y aventurosa de cuando se acercó al coke fueled soul.

“In another life” – Sandro Perri
Puede que Spotify sea el mismísimo demonio y termine acabando con la música tal y como la conocemos, pero siempre le tendré que agradecer al algoritmo que esta joya de 24 min como 24 soles llegase a mis oídos. Otra canción de paz y techno flojito para perderse.

Betaburguer: una playlist electrónica de Betacam