
Charlamos con el artista venezolano sobre su pasado, su presente y su futuro en la escena electrónica mundial
Hola Freddy, muchas gracias por esta entrevista. ¿Cómo está yendo este 2026?
Hola a todos, un placer y muchas gracias a ustedes por este espacio para conectar y que me conozcan un poco más. La verdad es que este 2026 está siendo un año increíble e interesantísimo para mi carrera. Arrancamos en enero en Tulum, México, y luego estuvimos en el Miami Music Week con varios eventos importantes, lo que dio pie a una gira por distintas ciudades de Estados Unidos. Además, este año pinché por primera vez en Panamá y firmé con un gran sello discográfico: Black Flag Records, que pertenece a una leyenda viviente como Stacey Pullen. Por si fuera poco, hasta ahora he tenido dos fechas como Headliner en Ibiza, algo que me hace una ilusión tremenda porque era un sueño desde la primera vez que pisé la isla. Me siento súper bien y con mucha energía para lo que viene.
¿Cuándo comenzó tu interés por la música electrónica? ¿Siempre estuviste enganchado a este estilo o fue una evolución en tus gustos?
Mi curiosidad empezó entre 2009 y 2010 en Venezuela. Recuerdo que veía muchos videos de los festivales de Sensation White, de Tiësto y del mismísimo Carl Cox. Siempre me llamó la atención la música electrónica, pero al principio empecé tocando otros géneros. Fue un proceso de evolución en mis gustos musicales hasta que en 2012 decidí meterme de lleno y al 100% en el mundo del djing.
¿Cómo era la escena electrónica en tu ciudad cuando eras más joven? ¿Cuáles eran los clubs a los que ibas regularmente?
En ese momento en Caracas la escena estaba viviendo un gran momento; había muchísimas fiestas y constantemente traían a DJs internacionales de primer nivel. El reto era que se trataba de una escena muy cerrada. Al ser yo tan joven, me costó muchísimo entrar y ganarme un espacio, ya que la mayoría de los que comandaban el movimiento me doblaban la edad o tenían mi edad completa en años de experiencia. Fue un proceso duro, pero lo logré a base de constancia. En Caracas no había clubes dedicados exclusivamente a la música electrónica como tal, pero asistía a fiestas específicas de productoras como Partito Di Casa, que siempre traían a grandes nombres de la escena mundial.
¿Cuándo y dónde te subiste por primera vez a una cabina de DJ?
Fue en Caracas, en la zona donde crecí, en Parque Central. Había un sitio que se llamaba Mama Juana, que era un bar-discoteca. En ese entonces yo era menor de edad, lo cual era todo un problema legal para el local porque se arriesgaban a que los cerraran, pero aun así confiaron en mí y de vez en cuando me daban un espacio. Así fue como di mis primeros pasos en una cabina real.
¿Qué artistas te marcaron en tus inicios? ¿Quiénes son tus referentes?
Mis pilares e influencias más grandes desde el principio han sido Carl Cox, Marco Carola, Paco Osuna y Joseph Capriati. Verlos trabajar y entender su lectura de la pista fue lo que me formó.
Siempre nos interesa conocer de mano de los DJs cómo y cuándo fue ese momento clave en el que decidiste dedicarte full time a la música.
Fue un momento de quiebre total en mi adolescencia. Yo tenía unos 14 años, estaba estudiando y mi vida giraba en torno al béisbol. Un día hice una prueba deportiva a nivel profesional y la posición que me asignaron no era la que me apasionaba; sentí que mi ciclo ahí había terminado. Paralelamente, tenía un tío que estaba muy metido en la música y gracias a él empecé a descubrir los equipos y a aprender a pinchar de manera más seria. En el momento en que toqué mi primer deck y sentí el poder de controlar el ritmo, supe que no había marcha atrás. Dejé el bate y los guantes para dedicarme en cuerpo y alma a los platos.
¿Cómo definirías tu estilo?
Yo definiría mi estilo en cabina como una mezcla de elegancia y mucho groove. Me muevo principalmente entre el Minimal y el Tech-House, buscando siempre un sonido limpio, estructurado, pero con una fuerza contundente que te obligue a bailar. Para mí, pinchar se trata de conectar con la pista de forma dinámica, manteniendo la tensión y la energía arriba de principio a fin, pero sin necesidad de saturar al público.
En el estudio cómo eres, ¿ya llegas con una idea preconcebida o dejas que los sonidos vayan fluyendo?
Es una mezcla de ambas dinámicas. Hay días en los que entro al estudio con una idea muy clara, tal vez una referencia que escuché en un club o un concepto que me generó una inspiración instantánea y quiero plasmarlo de inmediato. Pero también hay días en los que simplemente me apetece sentarme a ver qué puedo crear desde cero y dejar que todo fluya orgánicamente. La parte creativa a veces es complicada; hay días en los que el agotamiento mental o el estrés del día a día no te permiten concentrarte al 100%. Es un proceso impredecible, pero lo importante siempre es la constancia e intentarlo cada día. Uno nunca sabe en qué sesión de estudio va a nacer el próximo track que se pegue a nivel mundial, así que no hay que parar de crear.
¿Qué lanzamientos tienes previstos para esta segunda parte de 2026?
El lanzamiento principal que ya puedo anunciar oficialmente es mi próximo release con el sello de Stacey Pullen, Black Flag Records. Estoy sumamente contento e ilusionado de poder lanzar música bajo el sello de esta absoluta leyenda de Detroit.
¿Dónde vamos a poder verte pinchar en los próximos meses?
La agenda está bastante fuerte. En España nos quedan fechas confirmadas en Ibiza, Barcelona y Madrid. Y a nivel internacional, la gira se extiende por China, Estados Unidos, Chile, República Dominicana, Colombia y, por supuesto, regreso a mi casa, Venezuela.
De todos los momentos que has vivido en tu carrera, que no han sido pocos… ¿Cuál recuerdas con más cariño y por qué?
Sin duda, el día que me presenté en un gran festival en mi ciudad natal, Caracas. Era un cartel espectacular donde compartía línea con uno de mis DJs favoritos, y la locura fue que se hizo en el Poliedro de Caracas, el recinto de eventos más icónico de Venezuela. Es un lugar histórico por donde han pasado las leyendas más grandes del planeta de todos los géneros, desde Queen y Kiss hasta la Fania All Stars. Vivir eso ya era un sueño, pero lo que lo hizo inolvidable fue que mi madre estuvo allí conmigo. Subió a la cabina durante mi presentación y fue la primera vez en toda mi vida que asistía a una fiesta para verme pinchar. Tener a mi madre ahí, viendo el fruto de tantos años de esfuerzo en el escenario más importante de mi país, es un recuerdo que me guardo para siempre.
Mirando el panorama global, ¿qué análisis haces del momento actual de la música electrónica?
Creo que estamos viviendo un momento increíble, pero que a la vez nos exige muchísimo a los artistas. Por un lado, la música electrónica se ha globalizado a un nivel masivo; las fronteras físicas se borraron. Hoy en día, el talento que está saliendo de Latinoamérica tiene un peso enorme en los clubes de Europa, y esa fusión cultural le ha dado un aire fresco a la escena global, trayendo ritmos más cálidos y orgánicos al underground.
Sin embargo, el verdadero reto actual está en mantener la identidad. Con tanta saturación de contenido y la inmediatez de las redes sociales, es fácil caer en modas pasajeras. El panorama global hoy premia la autenticidad. El público es cada vez más culto musicalmente, viaja, compara, y ya no busca solo ir a un club a escuchar música fuerte; busca una experiencia de principio a fin. Para mí, el momento actual de la electrónica es una invitación a volver a las raíces del groove, a cuidar la técnica y a proponer cosas vanguardistas sin perder la conexión humana en la pista.
Para cerrar, completa la frase: Para Freddy Bello, la música electrónica es…
Un lenguaje universal y una conexión humana sin filtros; el arte de llevar al público por una experiencia única donde el ritmo y la pista se vuelven uno solo, logrando que todos disfrutemos y vibremos a través de la música.





