Entrevista: Gold Panda

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El pasado viernes Derwin Dicker, más conocido como Gold Panda, lanzaba su quinto álbum de estudio, “TON UP”. Aprovechamos para entrevistarle y hablar del pasado y presente de su música, de sus nuevos límites y costumbres y de diversas admiraciones compartidas.

Hace unas semanas intercambiamos unas palabras con Derwin vía videollamada. El artista británico nos atendía desde el estudio que tiene montado en el jardín de su casa familiar. Gold Panda lleva ahora una vida casera, más tranquila y adaptada a su ritmo de vida, lo que no le impide crear música de manera desenfrenada ni ser un padre ejemplar. Su nuevo trabajo, en cambio, es el primero que remite de manera explícita y desenfrenada a la pista de baile, con tracks a 140bpms, un sampling milimétrico y mucha, mucha diversión. En 40 minutos, hablamos sobre su pasado en Japón, algunos dj sets que utilizó para inspirarse para este trabajo, o la necesidad de tomarse menos en serio a uno mismo. Aquí sus respuestas.

¿Qué tal estás, cómo te sientes?

Bien. Sí, los niños están en el colegio. Ayer me hice daño en la espalda, no sé cómo. Así que hoy estoy un poco lento. Se suponía que tenía que quedar con alguien, pero no lo he hecho. Me voy a quedar en casa y a componer música. Este estudio siempre está hecho un desastre. Pero sí, estoy viendo vídeos en YouTube y componiendo música. Eso Así es como lo hago.

¿Qué tipo de cosas ves en YouTube?

Ahora mismo no lo encuentro. Básicamente, me dedico a ver cosas. Veo que, ah, se llama “Wang’s record”. Es un chico chino que se dedica a recorrer China con su cámara y simplemente te muestra lugares de China. Lo tengo puesto sin sonido. O a veces veo cosas sobre videojuegos a los que no tengo tiempo de jugar.

Es como si, con el TDAH, tuvieras la imagen de fondo mientras trabajas.

Sí, siempre lo he hecho. Creo que empezó cuando vivía con mis padres; solía tener la tele encendida sin sonido. Y componía música mientras veía, no sé, “Ley y orden: Unidad de víctimas especiales”.

Es curioso, te lo pregunto precisamente porque es exactamente lo que hago cuando escribo. Por ejemplo, cuando vivía con mis padres, tenía la tele de fondo sin sonido. Así que me distraía un poco, pero no tanto. O quizá tenía los subtítulos y, a veces, leía lo que pasaba en una telenovela mientras escribía al mismo tiempo. Pero déjame empezar con las preguntas sobre el álbum. Obviamente tenemos que hablar del sonido porque es muy diferente. En algún sentido es realmente distinto de lo que has hecho antes. Es decir, se basa mucho en samples, como todo lo que haces, pero tiene un sonido muy crudo, como si fuera más duro y menos esotérico. E incluso como Jennifa, haces una especie de house, pero es más lo-fi, DIY. Y esto es más, sí directo a la cara, por decirlo así. E incluso el otro EP con Fort Romeau que también hiciste para Studio Barnhus suena muy diferente a este. Así que quería saber: ¿qué pasó y cómo ocurrió eso?

Básicamente mi música siempre se crea a partir de samples y se hace principalmente al estilo hip hop, en el que se samplean discos de vinilo en un MPC y luego se trabaja a partir de ahí. Era lo que empecé haciendo, pero en mi opinión, no se me daba muy bien hacer hip hop y no sabía rapear, así que no hice ninguna de esas dos cosas. Entonces se me ocurrió una forma de crear mi propia música, pero sin dejar de usar samples, aunque muy pequeños. Y la razón por la que este disco suena diferente es que creo que me centré aún más en el sampling. Me dije: «No voy a usar ningún sintetizador». De todos modos, la verdad es que no tengo ninguno. El sintetizador que utilicé en el último disco fue un Nord Three y creo que hay dos dj mixes que escuché principalmente. Uno es uno de los «Liquid Room» de Jeff Mills y el otro es de Fumiya Tanaka. Creo que son mixes de los años 90. Quizá la de Jeff Mills sea de 1997, porque es el aniversario de los treinta años o algo así, y la otra de por ahí, la misma época. De hecho, estuve en Tokio en 1999 y quizá también por ahí, en el 2001 y el 2002. Solía ir a un club de Tokio llamado Maniac Love. Allí pinchaban gente como Jeff Mills o Surgeon. Conocí a mucha gente del mundo del techno, pero la verdad es que no me importaba mucho. Me gustaba el hip hop e iba a ese club porque mis amigos pinchaban allí y conocía al camarero, así que a veces me invitaban a unas copas, y quería ligar con chicas, pero ni me imaginaba que allí sonaba una música increíble y debe de haber estado en un rincón de mi mente todo ese tiempo. Empecé a meterme cada vez más en ello, a escuchar cosas como Missile-Records y DJ Slip. Así que este disco fue como: «¿cómo capturo eso?», ese tipo de emoción en la que solo hay samples con un bombo, y la batería está en primer plano, porque nunca había hecho un disco de baile y no soy muy de discotecas, así que supongo que este es mi intento de hacer un disco de baile. Y la razón por la que suena tan crudo es porque viene directamente del vinilo a un MPC. No hay compresión, no hay ecualización. Se nota. Es solo el vinilo. Y pensé que, si estoy sampleando un bombo de un disco, ese disco ya está masterizado. Ya está mezclado. En realidad no necesito hacer nada para que suene mejor. Así que me deshice de cualquier tipo de mezcla y es simplemente una salida estéreo directa de un MPC 1000. Hay un tipo que lo masterizó llamado Leod y que hizo un buen trabajo. Compone música realmente buena y escuchar sus temas fue una gran inspiración. Quería que fuera emocionante y fresco, pero sabía que, hiciera lo que hiciera, acabaría sonando a Gold Panda porque así es como sale.

¿Cuánto te ha llevado hacer el álbum, entonces?

Lo empecé en julio y lo terminé en enero, pero también estaba trabajando, eh, en un empleo (risas).

¿Sigues trabajando ahora?

No, ahora no. Ahora trabajo por cuenta propia, pero tenía un trabajo a tiempo parcial en una galería encargándome del sonido, las imágenes y los micrófonos. Así que los miércoles, jueves y viernes trabajaba; el fin de semana lo pasaba con la familia; y los lunes y martes estaba en el estudio. No tardo mucho en componer las canciones. Normalmente compongo una canción en un día y luego vuelvo y  quizá la organizo o la arreglo más tarde. Si tardo más, me canso de ella y no sale bien. Y compongo muchas canciones. Simplemente no llegan a publicarse. Pero también están en un estado en el que no están realmente terminadas, ya sabes, así que puede que las grabe, pero no diría que tienen un arreglo apto para su publicación.

Dices que compones la música en un solo día, pero, al mismo tiempo, cuando escuchas el álbum anterior de Gold Panda, da la sensación de que la música es realmente compleja y está llena de matices diferentes. Y aquí es como si fuera… sí, tan fresca, despreocupada de alguna manera. Así que también quería saber si Studio Barnhus tuvo algo que ver, en cuanto a influencias, con la idea de crear algo más bailable, con esa actitud despreocupada.

Esa es una buena pregunta. Bueno, había dos temas que había compuesto antes de este disco. Uno se llamaba «Untitled 1000» y el otro, «502». Básicamente eran solo cosas con las que estaba experimentando y las subí a Instagram y Dan (Snaith) de Caribou, con quien hice una gira hace tiempo —aunque nos conocemos solo a través de la música— fue muy amable. Tuvo la amabilidad de llevarme de gira cuando empecé con Gold Panda y con estas canciones me dijo: «Oye, tienes que enviármelas», a lo que le contesté: «No, no las he grabado. Solo es un loop». Pero él me insistió: «Tienes que terminarlas y enviármelas». Así fue como me puse a crear estas canciones. Pensé: «Vaya, he hecho algunas más». Y luego le envié un álbum. Y con Barnhus, estuve hablando con Axel (Boman) y Kornel (Kovacs), y hay algo que me encanta de la actitud de Axel: siempre es divertido, alegre y un poco despreocupado. Lo que sacan es valiente. No se limitan a lo de siempre: sacan cosas de gente de la que nunca has oído hablar y te quedas como diciendo: «Vaya, esto está realmente bien». Así que se arriesgan. No sabía si les iba a gustar el disco, pero les gustó. Y creo que es simplemente divertido. El disco es un poco divertido y tonto. Estoy bastante feliz en este momento, y creo que es simplemente el resultado de cómo me siento.

Cuando entrevisté a Axel, hablamos de un montón de cosas. Fue una conversación realmente surrealista y me habló también sobre la paternidad, porque acababa de ser padre, y me contaba, sí, cómo tomaba microdosis de ácido para mantenerse activo y cosas por el estilo. Recuerdo pensar: «No sé si esto es una genialidad o una total irresponsabilidad, pero me apunto» (risas). Y me habló mucho sobre esta idea de la logística, como ser padre y, al mismo tiempo, hacer música. Y quería saber si te apetece hablar un poco sobre ello, si podrías reflexionar sobre eso de ser padre o sobre lo que comentaste de tener un trabajo, una familia y una carrera musical.

Creo que la cuestión es que, cuando grabé mis últimos discos, tenía todo el tiempo del mundo y ahora no tengo nada. Así que no he tenido tiempo para pensar: «Oh, ¿esto es un disco de Gold Panda? ¿O es otra cosa? ¿Qué estoy haciendo con mi vida?». Simplemente tengo la oportunidad de hacer música. Voy a hacer exactamente lo que quiero hacer y lo que quiero escuchar. Y si al final me queda un disco, pues mejor lo publico como Gold Panda, porque no me apetece nada empezar de cero. Bueno, creo que la gestión del tiempo es una de las habilidades que necesitas, o simplemente tienes que ser capaz de desarollar. En mi caso, necesito poder entrar en el estudio y crear algo. Es un hobby y es mi forma de mantener la cordura. Eso me ha hecho valorar mucho más el poder hacer esto, mientras que cuando tenía todo el tiempo del mundo para dedicarme solo a la música, en realidad no conseguía hacer nada porque no había una verdadera presión. Supongo que suena un poco mal, pero creo que me harté mucho de la vida musical. Se convirtió en algo así como: «No se me dan bien las redes sociales». La verdad es que no hago mucho uso de las redes sociales. Solo me abrí una cuenta en Instagram cuando saqué el último disco y… Sí, he llegado a valorar más mi tiempo personal en el estudio como una forma de desconectar de la crianza de los hijos y del trabajo, supongo.

Sí, eso no suena mal, pero creo que también Axel me lo contó de ese modo. Es como si incluso esa presión ayudara a terminar las cosas. Y creo que parte de tu propuesta tenía que ver en el pasado con esta idea de ser un poco como un «sad boy» de alguna manera. Sí, con mucho odio hacia uno mismo. Entiendo que de repente, tener hijos o ir a terapia, que he leído que también lo hiciste, te ayuda a terminar las cosas y a mantener la concentración.

Y creo que eso es algo interesante. Es como si, de alguna manera, tener hijos me hubiera hecho… feliz. Nunca quise tener hijos, nunca quise casarme, nunca quise comprarme una casa, no quería sentar cabeza, ya sabes, y cuando hice todas esas cosas, pensé: «joder, en realidad no está tan mal». Y los niños, los niños son simplemente muy felices. Están sanos. El mundo es una mierda. Ahora mismo no tengo dinero, Antes tenía un montón de dinero -Bueno, creía que tenía un montón de dinero cuando me iba bien y estaba de gira todo el tiempo- pero, soy feliz. Y eso es mucho mejor que ser un chico triste que compone música triste. Tengo responsabilidades. Quiero estar contento por los niños, me encanta pasar el rato con ellos. Me encanta jugar a sus juegos divertidos y me encanta hacer música. Y si puedo sobrevivir simplemente viniendo al estudio y componiendo canciones, eso me hace mucho más feliz que, ya sabes, sentir la presión de pinchar ante diez mil personas o lo que sea. Estoy seguro de que sería divertido. Pero no es donde estoy ahora y me parece bien. Ahora simplemente pienso: «Sí, solo quiero hacer música en mi estudio».

Me da pena sentirlo así porque es muy cursi, pero sí, entiendo el punto y me identifico con esa sensación de cambio a mejor con la estabilidad.

Es que, creo, creo que tenía la idea de que, bueno, cuando hiciera un disco de Gold Panda, tenía que sonar como un disco de Gold Panda. Pero en realidad no era así. Ahora he hecho “TON UP”. Y me pregunto: «¿Qué es Gold Panda?». Tengo otros seudónimos, como Soft Man y Jennifa y, sinceramente, quizá debería haberlos hecho todos con el mismo aka, pero ahora pienso: «Haré todo lo que componga como Gold Panda». Lo de los seudónimos es como un juego. Es bastante divertido,  bastante creativo; puedes ser otro personaje, puedes interpretar otro papel… Pero sí. Creo que simplemente la presión me resultaba demasiado grande, y cuando di un paso atrás, conseguí un trabajo a tiempo parcial y dejé de sentir esa presión de que la música tuviera que ser de una forma determinada —porque en realidad no estaba siendo yo mismo—, creo que intenté ser Gold Panda un poco más. Y creo que para la gente que me conoce, este álbum tiene mucho sentido porque se nota otra faceta de mi personalidad, que es ser tontorrón y ser juguetón y simplemente reírme un rato. Y siento que eso es más o menos lo que estoy haciendo ahora, a mis cuarenta y tantos. Por fin, a mis cuarenta y tantos, estoy disfrutando de las cosas, ya sabes, ¡enhorabuena! Creo que todo el mundo tiene que llegar a ese punto en algún momento de su vida. Tengo otras cosas que están realmente en marcha, pero con algunas de las cosas más pesadas sigo, pasando por ciclos y no consigo que salgan adelante.

¿Y cómo te sientes al haber conseguido, bueno, salir de esas ideas que tenías sobre ti mismo, el tipo de música que tenías que hacer, el tipo de sonido que Gold Panda tenía que tener?

Bueno, creo que el sonido sigue ahí. Creo que es difícil desprenderse de ese sonido totalmente. Pero, esto podría haber sido más bien, sinceramente, el siguiente paso tras el primer disco o, de hecho, tras el tercero, «Good Luck and do Your Best». Estuve escuchándolo pensando: ¿Qué partes me gustan y cuáles no? Y las que me gustaron fueron los samples, pero lo que me decepcionó fue que le faltaba una columna vertebral sólida, como si no fuera lo bastante atrevido. Así que simplemente cogí las cosas que me gustaban de eso, cogí las cosas que me gustaban de cierto tipo de techno y las junté, y pensé: «Ah, sí, bueno, podría decir que soy músico, pero en realidad lo que de verdad me gusta hacer es ir a comprar discos, encontrar samples e introducirlos en un MPC». Eso es precisamente lo que decidí hacer. Me dije: «Vale, bien, esta es mi herramienta, así es como hago música, así que así es como la voy a hacer». Y sí que hago música de otras formas con otras personas, pero mi herramienta principal es samplear vinilos y, en cierto modo, reproducirlos.

¿Vas a girar con este álbum?

La verdad es que no. Tengo algunos conciertos programados, pero no son hasta finales de año. Ahora mismo no tengo visado para Estados Unidos y no tengo intención de sacarme uno. Probablemente sea el lugar que más miedo me da de todos los que se me ocurren. He estado en muchos sitios del mundo, y cada vez que voy a Estados Unidos pienso: «Este es el país más jodido en el que he estado». Pero he hecho buenas giras por Estados Unidos. Me lo he pasado bien, aún así no voy a pagar quince mil dólares por un puto visado o lo que sea, ¿sabes? Ahora son quince mil dólares. Es decir, si quieres acelerar el proceso y pagas a gente para que te ayude a conseguirla y no sé cuál es el precio, pero seguro que rondará al menos las diez mil libras, más o menos. Eso es mucho dinero. Es totalmente innecesario.  No me gusta salir de gira, Me resulta muy estresante, me da miedo. No tengo miedo a volar, pero… En realidad, sí que tengo miedo a volar. Odio volar (risas). Simplemente odio toda la idea de volar. Y cuando me voy de vacaciones, pienso: «¿Hay que coger aviones? No». Pero lo hago por los niños y por la familia. Si pudiera salir de gira un poco más, ¿lo haría? Sí, si los honorarios fueran buenos. No quiero salir de gira y no ganar dinero. Es decir, no quiero volver a casa con las manos vacías. Y creo que ahora mismo es muy difícil vender entradas si aún no eres muy famoso. Ya sabes, creo que las salas quieren contratar a gente que llene el aforo. Sin problema. Y, bueno, no pasa nada, porque todos estamos atrapados en este bucle en el que todos necesitamos que sea un éxito, ¿no? No hay muchos sitios en los que puedas tocar ante cien personas y que eso se considere una noche de éxito. Eh… el capitalismo ha acabado de verdad con eso, y el coste de la vida también ha acabado de verdad con las iniciativas comunitarias y locales. Ese tipo de cosas.

Pero has vivido en el extranjero antes. Viviste en Japón, ¿verdad? Y en Hamburgo, creo. En Hamburgo y en Berlín. Sí. ¿Y como te sientes ahora respecto a ello?¿Influyó de alguna manera en, por ejemplo, la música?

 Vivo en Londres ahora y sí. Creo que en aquella época, al igual que todos esos sitios en los que he vivido, sin duda me gustaba Japón, para empezar. Sí. Sin duda. Supongo que Japón sigue inspirando este disco porque fue allí donde escuché música techno a 140 bpm por primera vez, supongo que entonces tenía diecinueve años. Así que sí, sigue siendo cierto que me encanta Japón. Mi japonés ya no es tan bueno como antes. Hace ya unos cinco años que no voy y mis amigos tienen hijos, así que tengo que ir. Tengo muchas ganas de llevar a los niños y ver a todo el mundo. ¿Hamburgo? Sin duda. Solía vivir cerca de Smallville Records. No sé si conoces ese sello, pero es un pequeño sello de house y techno. Tenían una tienda en Hamburgo y yo vivía justo al lado. Y Berlín tiene toda esa escena de discotecas, pero yo nunca formé parte de ella. Es que nunca he sido, no soy realmente una persona que salga de fiesta, vaya a discotecas y baile. Si sé que alguien está pinchando, entonces quizá vaya. Pero rara vez salgo por la noche a una fiesta en una discoteca, me resulta abrumador. Me gusta quedarme en casa. Tengo que ser sincero, tío. Me gusta ver películas, tomar té y comer tarta. No bebo alcohol. No consumo drogas. Bueno, antes bebía mucho, pero eso realmente me dejaba hecho polvo, así que no suelo ir a pubs en el Reino Unido; mucha gente sale a tomar algo a un pub y yo simplemente no lo hago porque no bebo. Y me resulta muy difícil estar rodeado de gente que está borracha. No tengo nada en contra de ellos. Es solo que, ya sabes, cuando estás sobrio, es como si no tuviera mucho sentido.

Comprendí que cuando bebía me sentía muy deprimido después. Las resacas son cada vez peores a medida que te haces mayor. Y la verdad es que me di cuenta de que no disfruto tanto de estar borracho e intoxicado como pensaba. En cualquier caso pude dejarlo muy fácilmente. No tuve que ir a rehabilitación ni nada por el estilo, ya sabes, simplemente dejé de beber. Y cuando tuve a mi primera hija —sucedió justo antes de que tuviera a mi primera hija—, dejé de beber. Y estoy muy contento porque no creo que pudiera ser padre con resaca.

¿Cuántos hijos tienes ya?

Sólo dos. Y no voy a tener más, no gracias (risas).

Me has hecho recordar una entrevista que tuve también con Dan Snaith. Es curioso porque a lo que me recuerda “TON UP” es a Daphni. Me gusta mucho su sonido, ese house con samples y un montón de bpm. Así que es interesante que mencionases que te pidió los tracks porque Dan también ha tenido algo que ver con este álbum. Pero de lo que hablé con él en el pasado es sobre la idea que estaba desarrollando cuando empezó con ese otro alias, Manitoba. Estuvimos hablando de aquella escena de gente blanca en el Reino Unido haciendo música electrónica a principios de los 2000 y a la que también le gustaba mucho el hip hop y la idea del sampling en el hip hop. Y bromeamos sobre la influencia de Madlib en «Suddenly», el álbum que sacó 2020 y de que antes era inconcebible que un tío blanco del Reino Unido contara con Madlib y hiciera esas canciones de soul y R&B con todo ese groove. Así que quería saber, ¿en qué medida sigue presente ese fanático del hip-hop que eras, según tengo entendido? Y tengo la sensación de que sigue muy presente.

Bueno, crecí en el sur de Londres hasta los catorce años, más o menos. Eh… y, ya sabes, todos mis amigos eran de sitios diferentes o sus padres eran de sitios diferentes. Así que la música que más escuchábamos era hip hop, R&B, reggae, ragga, soul, funk… todo ese tipo de cosas. Pero sobre todo hip hop y R&B. Supongo que era algo con lo que me sentía cómodo. Y cuando me fui de Londres y me mudé a Essex, a un barrio residencial mayoritariamente blanco, fue entonces cuando empecé a interesarme de verdad por la música que había estado escuchando. Y me preguntaba: «Bueno, ¿dónde está eso aquí?». Sí, y yo, supongo que simplemente me gustaba, no sé, no sé por qué te gusta algo, pero quizá era algo que echaba de menos en mi vida. Así que intenté buscarlo. Y luego me fui metiendo cada vez más en ello. Supongo que dejó de gustarme el hip hop allá por el 2008 o 2009. Quizá antes, cuando, cuando dejó de ser solo ritmos y los breaks; cuando dejaron de ser lo principal y empezó a ser más bien cajas de ritmos Korg, Triton y sintetizadores. . Cuando escucho algunas de esas canciones pienso: «Sí, sí, son temas geniales». Pero no es que me encantaran. Me encantaba la parte de los samples, ¿sabes? Eh, y el hip hop moderno… no he seguido escuchándolo tanto como la música electrónica. Cuando escucho una canción, cuando escucho un tema de hip hop de los noventa, pienso: «Joder, es tan buena como la recordaba la primera vez». Así que tiene que ver con el aspecto técnico de alguna manera, con la parte técnica, pero también con la nostalgia, ya sabes, la nostalgia es algo realmente poderoso. Y creo que por eso nosotros, como seres humanos, nos aferramos a las cosas. Es como una sensación nostálgica, ese sentimiento nostálgico te recuerda una época que fue buena o mala. Y esa es una emoción realmente poderosa. Eso creo. Emocionalmente poderosa, sí. Ese tipo de nostalgia que transmiten las canciones es muy importante para definirte personalmente.

Bueno, ¿qué te parece trabajar con la nostalgia? Porque siento que si te centras demasiado en la nostalgia, creo que podrías acabar… Sí, siendo reaccionario. Sin ideas nuevas ni cosas por el estilo.

Creo que está todo bien, la verdad. Siempre puedes encontrar cosas nuevas, ya sabes, estoy usando el mismo equipo que usé en 2001 para grabar este disco. Funciona como siempre. Sigo encontrando nuevas formas de hacer las cosas con esa máquina tan limitada. Así que creo que… la nostalgia no es necesariamente algo malo. Siempre puedes encontrar fragmentos en las canciones que te encantaban, o en la música que te gustaba, y llevarlos al presente, pero, sinceramente, no creo que esté creando nada nuevo ni, digamos, traspasando límites.¿Has escuchado el álbum «Hexed» de Aya? Sí, esa música…

La vi el año antepasado en Madrid y fue alucinante. Me encantó.

Es absolutamente increíble, ¿verdad? Pero yo no puedo hacer esa música. No sé cómo hacerla. No sabría por dónde empezar. Y… quizá esa no sea exactamente la música que me interesa ahora mismo. Pero es increíble. Y no creo que toda la música tenga que ir siempre hacia adelante. Creo que muchos músicos simplemente siguen haciendo lo mismo y llega su momento. Ya sabes, dicen: «Oh, a esta persona le encanta esta música. Lleva veinticinco años haciendo música house y no ha cambiado, pero es muy buena». Y no creo que tengas que cambiarlo necesariamente. Es decir, en mi caso, siento que este álbum suena diferente a lo último que hice, pero la gente me ha dicho: «sigue sonando a ti» y sí, lo hace y eso está bien. Si no sonara a mí, quizá eso sería peor, porque pensaría: «Joder, he perdido mi sonido». Antes me decepcionaba porque quería sonar como la gente que me gusta Si escucho S.N.D. o un disco de Ron Lawrence o de alguien así, pienso: «Vaya, tío, esto es buenísimo». Recuerdo también cuando grabé «Lucky Shiner», mi primer disco e iba a salir al mercado y mi mánager de entonces, Mark, de Wichita Records, me dijo: «Oye, ¿has escuchado este disco de The Field que se llama «From Here We Go Sublime»?. Y yo le dije: «No, ni siquiera sé quiénes son The Field. ¿Qué es eso?». Y él me dijo: «¿Qué? ¿Nunca lo has oído?», lo escuché y pensé: «Joder, este es el disco que quería hacer».

Qué casualidad, porque es la referencia inmediatamente anterior a “TON UP” en Studio Barnhus.

Sí. Cuando me lo dijeron me puse muy nervioso porque no sabía nada de esto. Pensaba: «Vaya, ¿estoy haciendo lo correcto al ir al Studio Barnhus? No estoy seguro de quién más está en el sello ahora mismo». Y luego, encontré a The Field en Instagram y le dije: «Oye, me encanta tu música. Hacía tiempo que no sabía nada de ti, porque solíamos vernos a veces en conciertos. ¿Cómo te va? Voy a sacar un disco con Studio Barnhus, y él me dijo: ¡No me lo puedo creer! Yo también». Luego me enteré de que era el mes anterior al mío y el disco es precioso. Siendo como es diferente para él… Pero sigue sonando a The Field y es genial. Es bueno tener de vuelta a The Field y es bueno estar en buena compañía. Siento que he tomado las decisiones correctas. Pero estoy contento y estoy a mitad de otro disco, con un poco de suerte e intentando hacer tanta música como sea posible. Creo que salir de gira y seguir ese ciclo musical en el que, bueno, grabas un disco, se lo das al sello, el sello lo saca al mercado en un año u once meses, y luego llegas a ese punto y empiezas la gira, y para cuando has hecho todo eso, ya han pasado dos años, y luego grabas otro disco, y pasan tres años hasta que sale; no es lo que quiero. Estoy intentando pensar cómo puedo seguir dedicándome a lo que más me gusta, que es hacer música y luego publicarla, sea lo que sea.