
Celebramos con el vigués tres décadas de carrera tras los platos con un Mix exclusivo y una entrevista en la que repasa con Beatburguer algunos de los highlights de su carrera.
A finales de 2025, Víktor Flores cumple treinta años de trayectoria como DJ. Periodista y gestor cultural, el vigués ha pasado por casi todos los frentes de la industria: organizador, asesor y programador de clubes, fiestas y festivales; responsable de marketing cultural en una multinacional; manager y mentor de artistas emergentes; impulsor de una Nave de Música y estudio de grabación en Matadero Madrid; y artífice de una fiesta ya legendaria en los vagones y un túnel del Metro de Madrid. Pero más allá de los cargos y los hitos, Víktor Flores ha construido una carrera marcada por una idea clara: usar la música no solo para hacer bailar, sino también para pensar. Una intención sostenida durante tres décadas en algunos de los clubes y festivales más relevantes de España, Portugal y Europa.
Charlamos con él mientras escuchamos el Mix en exclusiva que ha preparado para Beatburguer: una exquisita selección de dub house, minimal, dub techno y tech house de esas que solo alguien que sabe puede confeccionar.
Hola, Víktor. Antes de nada, es un placer tenerte por aquí. Primero, en lo profesional, porque 30 años a los platos es todo un hito en la carrera de cualquier artista. Segundo, porque siempre es un gusto poder entrevistar a un colega, y más si la entrevista se compone de un mix tan especial como el que nos ha entregado: un auténtico regalo para Beatburguer. Muchas gracias.
Primero de todo, y para nuestrxs seguidorxs más jóvenes, resume brevemente: ¿Quién es Víktor Flores?
Nací en Galicia (Nigrán, cerca de Vigo), y llevo 30 años trabajando en esta industria, en múltiples facetas, primero como DJ, después programador de clubs y festivales, periodista (que es mi formación universitaria y profesión -a ratos-), responsable de Marketing cultural de una multinacional (Red Bull), mánager de artistas… Y, sobre todo, un apasionado de la música, que es lo que al final nos mueve a todxs. Creo que en esta industria he hecho (casi) de todo 😉
Bueno, no he desarrollado una carrera como productor. Nunca sentí que fuese lo mío al 100% Hice algunas cosas, pero nunca acabadas, y creo que ya hay bastante “ruido” en esta escena como para inundarla de más producciones sin sentido si no son realmente brillantes o diferenciadoras. Me hubiese ido mejor en mi carrera como DJ, seguro, pero preferí mantenerme fiel a lo que creo y siento.
Como comentábamos al principio del texto, 30 años dan para mucho en la carrera de un DJ, por eso nos gustaría profundizar un poco en ello. ¿Cuál fue tu primer acercamiento a unos platos? ¿Cómo supiste que querías dedicarte a ello?
Mi primer acercamiento fueron los Max Mix, muy niño, incluido aquel Max Mix 4 con el kit para cortar/pegar cintas. También me encantaba el Italo-Disco, que en aquellos momentos podías escuchar en programas de música de la tele, y en la radio (en su versión más comercial). La primera vez que entré en una discoteca fue de la mano de mis padres, con 10 años o así. Después de cenar por ahí pasábamos por delante de un par de boites que había en la zona, los dueños eran amigos de mis padres, y recién abiertas (11 de la noche), y sin público, claro, me dejaron entrar a husmear. Aquellos espejos, acolchados, moquetas, luces sobre la pista de madera circular y demás me dejaron loco. Ahí lo tuve claro. A mis padres, cero gracia, claro.
Siguiendo con tus inicios, tanto por fechas como por equipos de sonido disponibles entonces, ¿cuál fue tu primer setup de platos, mixer, etc? ¿Tienes alguna historia o anécdota curiosa sobre ello?
Pues fue bastante tarde, quizás con 19/20 años y ya justo antes de comenzar a pinchar, y a la vez ser residente de un club (Vademecwm). No sabía pinchar ni mezclar, pero con la osadía que te da la juventud, me planté en un festival local (Revoltallo de Música Emerxente de Valladares, en Vigo), en agosto del 95. Y fue providencial, porque allí conocí al que después fue una de mis mayores influencias en la música, y con el que posteriormente actué en innumerables ocasiones, además de convertirse en uno de mis mejores amigos, que lo sigue siendo a día de hoy, Carlos Ordóñez (Prozack, Gauss…).
También me planté en un club que llevaba un año abierto en Vigo (Vademecwm, heredero de un local de vital importancia en la Movida viguesa de los 80, Ruralex). Su dueño, Julio Gómez (hoy director del Festival Sinsal y buen amigo), me ofreció pinchar en su aniversario junto a Prozack. Allí me planté, sin saber mezclar, con unos 20 maxis de House americano (muy buenos, eso sí), metidos en una bolsa del Thermomix de mi madre. Me ofreció volver el siguiente fin de semana, y ahí comenzó todo. La etapa más importante de mi carrera como DJ. Obviamente, me tocó comprar mis primeros Technics y mesa de mezclas y ponerme las pilas a marchas forzadas, porque el club se puso de moda enseguida, y se llenaba cada fin de semana, después de mi entrada y la de otro residente (Nacho Garrido).

Ya entrando en tu faceta más profesional, ¿cuál fue la primera discoteca en la que pusiste música cobrando por ello? ¿Qué recuerdas con más cariño de aquella época?
Como decía, fue Vademecwm. El club se puso de moda enseguida, apenas había clubs de House en la ciudad (sí de Techno). Cada fin de semana se llenaba con unas 300 personas. Y Julio decidió apostar por programar cosas que nunca se habían visto en el noroeste (y apenas en España), y me dejó co-programar con él. Fueron 10 años maravillosos, el club era muy bonito y vanguardista, y el ambiente también. Trajimos a toda la gente de Kompakt (Michael Mayer, DJ Koze, Closer Musik), a Monolake, Pole, Thomas Brinkmann, Rhythm & Sound con Tikiman, Herbert, Terry Francis, Luciano, Zip, Lo Soul, Apparat, Baby Ford… De locos. Fue un espacio vital para Vigo y para Galicia, y lo que allí vivimos fue imborrable.
Lxs que te conocemos, sabemos que eres un selector exquisito, con un gusto fuera de toda duda a la hora de confeccionar discursos de calidad alrededor del house, el disco, el funk o toda música de baile que tenga algo que ver con el groove. ¿Cómo definirías a día de hoy tu manera de pinchar? ¿En qué ha cambiado a lo largo de todos estos años?
¡Gracias por los comentarios! Comencé con mucha devoción por el House americano (sellos como Tribal, Nu Groove, Strictly Rhythm…) y con el House de Chicago de Cajual, Relief, Dance Mania… Poco después me metí a fondo en el universo Basic Channel/Maurizio, Studio 1, Auftrieb, los primeros Kompakt, etc. Fue complicado introducir estos últimos sonidos a finales de los 90 en la ciudad, pero poco a poco fue calando.
La verdad es que he pinchado muchos estilos (Italo, Techno, Disco, Acid, Breaks, actualmente cosas más abstractas en onda Bass, Deconstructed, etc. Pero lo que siempre me ha gustado es juntar lo nuevo con lo antiguo en todas las sesiones, música de diferentes épocas. Y reconozco que sigo teniendo una predilección especial por esos sonidos analógicos noventeros. Infinidad de discos han envejecido muy bien, la textura del sonido, la compresión, las máquinas, tenían ese algo especial que echo de menos muchas veces hoy en día.
A propósito de tu carrera, y aunque no tiene tanto que ver con tu faceta como DJ, nos gustaría saber sobre tu paso por Red Bull, y, de manera más concreta, de Red Bull Bass Camp, la escisión madrileña de la prestigiosa Red Bull Music Academy que tanto y tan bien influyó en la escena electrónica madrileña y española. ¿Còmo recuerdas y valoras aquellos años?
Todo comenzó cuando me seleccionaron como el único español participante en la edición de 2003 de la Red Bull Music Academy, que se celebró en Ciudad del Cabo. Esa experiencia me marcó de una manera especial. Comencé a colaborar con la marca, y en 2005 me trasladé a Madrid, y comencé a trabajar en el departamento de Comunicación de la marca. Unos años después pasé a dirigir el departamento de Marketing Cultural, desde el que lanzábamos los proyectos propios (Red Bull Music Academy, Nave de Música de Matadero, Red Bull Studio), y la estrategia de patrocinio de festivales, en especial Sónar, donde durante 12 años programamos el Sónar Dôme con artistas de RBMA. La verdad es que fueron los mejores años de mi trayectoria profesional. Si cuando empecé en todo esto me hubiesen dicho que iba a poder conocer y trabajar con algunos de mis ídolos como Maurizio, Andrew Weatherall, Nile Rodgers, Mike Ink, DJ Harvey, Tom Ze o Larry Heard no me lo hubiese creído nunca. Y lo que hicimos en esos 3 años en Matadero con la Nave de Música fue magia.
De vuelta en el presente, sabemos que eres programador del exitoso Mondo Club de Vigo, una sala que se ha vuelto todo un referente en el norte debido a su planteamiento y sus bookings, que combinan lo mejor del talento local y nacional con nombres internacionales de peso. ¿Cómo abordas cada temporada en Mondo Club? ¿Qué artista o artistas que has llevado al club han sido especiales para ti y por qué?
En Mondo somos varios programadores: Pablo (el dueño) sus hijos (Héctor y Nico, Yugen Kala, que son unos absolutos genios como DJ’s, productores y programadores, además siendo tan jóvenes), y yo. En SUB intentamos oscilar entre cosas muy raras, avanzadas, emergentes y otros artistas más consolidados, pero siempre buscando cosas nada obvias, atrevidas, artistas que transiten hacia los márgenes y que aporten personalidad en estos tiempos de uniformización, infinidad de cosas prescindibles y excesivo ruido en el canal. De los artistas que hemos traído últimamente, me quedo con Objekt, Call Super, Motor City Drum Ensemble, Craigie Knowes, Kode9…
Y nacionales y locales como Akazie, Yugen Kala, Mou, Pálida, Sama Yax, Lucient, La Ind0, Bawrut, Certain People…

Más allá de Mondo Club, parece que la electrónica galega vive una especie de eclosión de artistas, espacios y propuestas que van más allá de las fórmulas más convencionales, apostando por formatos de carácter más underground. ¿Cómo ves el panorama actual en Galicia?
Pues muy activo. De hecho, en el Festival WOS, de Santiago, donde coordino algunas de las charlas junto a otrxs compañerxs, llevamos dos años haciendo paneles en los que reunimos a varias generaciones de artistas gallegxs, desde los veteranos como Grobas, Fat Fish, Arkestra, etc a cantidad de DJ’s, productores y colectivos muy jóvenes que han salido en los últimos años con mucha fuerza (Vertebra Clube, Neo2000, Peligro, Tremor, GAS Clube, Ribela, Dial…). La verdad es que hay mucha efervescencia y mucho talento. Quizás lo que falta es algo más de conexión y, sobre todo, espacios bien equipados donde estos artistas puedan exponer sus propuestas dentro de unos parámetros de calidad aceptable.
Ya para terminar, queremos centrarnos en el Mix que nos has preparado, pues condensar 30 años de carrera en una selección concreta puede resultar un trabajo cuanto menos laborioso. ¿Qué has preparado en tu mix para Beatburguer?
Me ha costado mucho elegir una temática o hilo conductor. Son muchos (demasiados 😉 años de coleccionismo y miles de horas en una cabina. Y complicado intentar abarcar muchas de las cosas que he pinchado en todos estos años. Al final pensé en intentar dar valor a dos de las etiquetas más maltratadas en los últimos años: el Minimal -da igual la variante- y el Tech-House, que se han utilizado de manera muy banal y se han desvirtuado totalmente. Así que he elegido un mix de esos estilos, muy 90’s analógico, con sellos que me gustaban mucho (Mosaic, Svek, Studio 1, Wiggle, Klang, DeepChord, Cabinet…). Creo que quizás después de este revival de Techno-Trance, House más mental, etc que estamos viviendo, quizás el Tech-House inglés original pueda ser la nueva/vieja tendencia en breve. A mi desde luego me encantaba toda esa onda.



