Las Nike del diablo

El mundo de las sneakers personalizadas es uno de los negocios más boyantes en esto que comúnmente hemos quedado en denominar «moda urbana». Se pagan auténticas fortunas por tener, por ejemplo, un custom entre las clásicas Jordan y las botas Martens o ya en materia más industrializada los modelos diseñados por Virgil Abloh, esos que llevan una brida como los jamones del Carrefour. Tanto las Nike personalizadas como los modelos más seriados están al alcance de muy pocos. Primero por los precios: no todo el mundo tiene liquidez suficiente para llevar más de 1.000€ en los pies. Generalmente solo lucen estas deportivas camellos, raperos, prostitutas de Instagram y futbolistas en proceso de alfabetización: influencers todos en esto de la moda contemporánea. Y segundo por la disponibilidad: aunque vendas dos kilos de marihuana a la semana o factures más que Kiko Matamoros, la disponibilidad (el stock) de estas deportivas es muy limitado. Además siempre hay alguien que se te adelanta en el negocio, como el arusero David Broc, que se compra tres pares de un mismo modelo del tirón (uno para lucirlas, otro para guardarlas -cosas de pajilleros de las sneakers- y el tercero para revenderlos a julais dispuestos a pagar el triple de lo que le han costado a él).

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Las deportivas dan «caché» y generan confianza: ¿A quién le pillarías antes 20 pavos de apaleao? ¿A los jevis de Gran Vía con sus J’hayber o al colega de un colega que una vez se hizo una foto con Cecilio G y que pule barritas en la plaza con la camiseta del Paris Saint-Germain y las Air Vapormax 2019 CPFM de 1.500 pavos? Aunque el colega de la plaza venda auténtica mierda te irías de cabeza a pillarle. Prestigio, lo llaman. Y es que como con la comida, las zapatillas «nos entran por los ojos». Pero no es oro todo lo que reluce en este sector. Y si no que se lo pregunten a algunas «estrellas» de la televisión, como Kiko Hernández, que ya le hemos visto más de una vez en Sálvame luciendo imitaciones de Balenciaga seguramente compradas a algún especialista en sneakers de algún mercadillo de Albacete.

Otro sector afín a las sneakers, un target más humilde (en lo económico pero no en ego) serían los oficinistas y las personas jóvenes que tienen empleos en agencias de publicidad y chiringuitos similares. Las capitales de provincias están plagadas de personas de mediana edad sin atisbo alguno de decoro que visten con pantalones chinos color crema, camisas de cuadros y zapatillas «quiero y no puedo», es decir New Balance de gama baja compradas en Zalando. Incluso hemos visto como la marca catalana Munich ha desembarcado en Tele5 poniendo sus modelos en los pies de insignes tertulianos de la casa como José Antonio Avilés o el hoy omnipresente Antonio David Flores. Desconocemos cuál es el retorno económico de esta «inversión» y si es o no beneficioso para las marcas que personajes como estos luzcan públicamente sus modelos. José Antonio Avilés tiene el tono de voz más molesto de la televisión actual, equiparable al de los clásicos feriantes que se introducían el micro hasta el esófago para anunciar, entre acoples y distorsiones, «otro perrito piloto» u «otra muñeca chochona. Desconocemos si ese tono ayuda a vender más sneakers y si el público al que quiere llegar la marca son las jaurías que pueblan la Feria de Málaga blandiendo barreños de rebujito en ambas manos.

Cuando creíamos que lo habíamos visto todo llega Lil Nas X y se saca la polla delante de todo el mundo anunciando su colaboración con MSCHF en forma de «Satan Shoes», es decir, unas Nike Air Max 97 «modificadas». ¿En qué se diferencian las zapatillas de Lil Nas X de las que pueda llevar cualquier encargado de autos de choque? Pues que las «diseñadas» por el rapero solo tendrán una tirada de 666 pares, que están «tuneadas» con una mierda de colgante -en chapa- en forma de pentagrama y que tienen una referencia de un versículo de la Biblia sobre la caída de Satanás del cielo (Lucas 10:18). Además dicen que en la cámara de aire de las zapatillas han mezclado sangre y tinta. Puedes verlas en el video del tema «Montero (Call Me by Your Name)«.

Los servicios jurídicos de Nike (una de las empresas más puritanas del mundo) rápidamente se han desmarcado de las Satan Shoes en un comunicado en el que alertan que «No tenemos ningún tipo de relación comercial con Little Nas X ni con MSCHF. Nike no ha diseñado, ni comercializado ni respaldado ese modelo que simplemente es una adaptación personalizada». Pero el rapero publicó el pasado domingo un vídeo en Youtube donde supuestamente iba a pedir disculpas por el revuelo causado pero que se interrumpe de inmediato para continuar con imágenes del vídeo de «Montero» donde se ve a Satán en actitud abiertamente sodomita. Como queriendo decir -veladamente- a los servicios jurídicos de Nike «que os den por el culo, las voy a seguir vendiendo a 1.018$ el par».