Laurel Halo: Midnight Zone (Awe)

Exploramos los fondos abisales del ambient drone con la última entrega de la artista residente en Los Angeles. Laurel Halo presenta una banda sonora que continúa la estela de sus últimos trabajos de estudio con una connotación acuática y turbadora.

Hace ya unos años que Laurel Halo comenzó a sumergirse en las profundidades abisales de la exploración electroacústica. Con un enfoque experimental del club en sus inicios, la artista estadounidense ha ido girando, de la mano de sus residencias radiofónicas y artísticas hacia el terreno indómito del drone, la composición clásica y un ambient que, como su propio sello indica (Awe) tiene un carácter abrumador e inquietante. Si en 2018 ya comenzaba en un tono más jazzístico dicha exploración con el excelso Raw Silk Uncut Wood (Latency), fue con su último LP de estudio, Atlas (Awe, 2023), donde desplegó definitivamente ese ambient interzonal, esa eterna liminalidad sin mapas.

Este viernes Halo estrena la que es su segunda banda sonora y el tercer trabajo en su propio sello, el profundo e inquietante Midnight Zone. Concebido como un álbum de acompañamiento para el documental del director francés Julian Charrière, el viaje intrapsíquico y oceánico juega con otras zonas intermedias, las del fondo del océano pacífico en las que encontramos oscuridad, altísimas presiones y a pesar de ello vida. Una vida lejos de nuestra capacidad perceptiva y sensible habitual, en la zona Clarion Clipperton. Y en esta propuesta sonora la metáfora se hace sola: la música de Laurel funciona en ese extraño hueco entre lo musical y lo no musical, lo atonal y lo melódico, lo electrónico y lo clásico.

La amplificación de los elementos musicales orgánicos, casi como la de nuestros conos oculares en la oscuridad, genera una experiencia extrañada, abrumadora e inquietante del mundo sonoro y sensorial, que nos conduce a parajes inhóspitos, temibles, en ocasiones incluso tediosos; pero a la vez monstruosamente propios. Es en ese no lugar entre todas las cosas donde podemos encontrar (como en dicha zona en 2016) un alto porcentaje de “nuevas especies sonoras”. Son texturas desconocidas, ni siquiera nuevas, como las escamas de una criatura hasta ahora no descubierta, proyectadas desde un par de sintetizadores en los estudios Yamaha de la gran manzana. Hasta su próxima salida a la superficie y gracias a los motivos creativos de otros, —como en su podcast o en la banda sonora de Possessed—, Laurel Halo sigue explorando fondos, tocando extrañas especies y subiendo a tomar aire sólo para mostrarnos extrañas imágenes.