
A cuatro años de su debut, Lujo Asiático siguen expandiendo las fronteras de la electrónica instrumental. En su segundo disco, «Ganbare» el trío experimenta con atmósferas y texturas bailables e introspectivas.
«Dar lo mejor de uno. Hacer el mejor trabajo posible»: eso significa el término japonés que se pronuncia Ganbare. En 2017, durante una gira en Tokio, la banda conoció y se hizo propia esta palabra, que enseguida se sumó a su diccionario musical. Primero como nombre del segundo single, después como título del segundo disco publicado por el sello Casa del Puente en Argentina y Raso Estudio en España.
El álbum está compuesto por ocho canciones instrumentales, con climas que van del ensueño a la euforia, de la densidad emocional al frenesí del éxtasis. Electrónica experimental de amplio espectro: entre el cuerpo y el cerebro, entre el escenario y el laboratorio. Las canciones de «Ganbare» fueron macerándose al compás de los conciertos y las giras que le deparó a la banda su muy bien recibido disco debut. Algunos de los tracks nuevos conservan elementos del primer álbum: atmósferas fluorescentes y melodías enormes. En este nuevo disco introducen elementos clásicos de la electrónica pero desde una perspectiva propia: el álbum tiene un halo ambient donde se suma un bombo y melodías épicas. Las capas de teclados crean un colchón de nubes felices interrumpidas por sidechains precisos y preciosistas. Se podría decir que este álbum ambiental bailable es un tributo al éxtasis de Caribou, a la detallada producción de Jan Jelinek y al downtempo espacial de Boards of Canada .

Lujo Asiático son: Andrés «Chango» Serantes (sintetizadores), Cristian García Laborde (baterías) y Segundo «Siro» Bercetche (sintetizadores y samples). En este álbum cuentan con la colaboración de Marco Campo y Ricky de Aoutló (sintetizadores, percusiones y samples) y Mauro Panzillo (Saxo).
Los temas fueron grabados en vivo en los estudios ION en tan solo una jornada y media, y después fueron trabajados con el productor Ariel Schlichter en su estudio de Parque Chacabuco durante más de un año y medio. Esa sesión expeditiva de grabación en vivo le da a los tracks una inmediatez y un pulso orgánico palpable. La mezcla concluyó con el paso por los equipos analógicos de los estudios de la Red Bull Music Academy. Matthias Anton, uno de los ingenieros y productores del estudio con sede en Berlín, colaboró en la mezcla final. Una jornada y media de grabación, más de dos años de pruebas y regrabaciones posteriores. No en vano Ganbare también significa: «Trabajar con perseverancia”. La espera valió la pena. Durante este mes de junio, el trío ha estado inmerso en una residencia experimental en el teatro Fleetstreet de Hamburgo buscando nuevos sonidos y colaboraciones con distintos artistas. Puedes escuchar el álbum bajo estas líneas.



