
«Narcoleptica entrega «Paradox», un álbum profundamente personal que ahonda en nuevas experimentaciones introspectivas de la artista.
Electrónica oscura, piano, voz y texturas lo-fi invitan a adentrarse en un laberinto sonoro, lleno de espejos y autorreferencias. Un viaje en espiral para recorrer paisajes interiores, mientras recordamos e imaginamos.
En un desarrollo no lineal, algunas canciones invocan a otras, son premonitorias o las reflejan en reverse. Así, en «Invoke» se invoca a «Longely», en «Orison» se ora a «Paradox», en «Paradox Mirroring», «Paradox» se mira al espejo antes de haber sucedido. «I Was Once Alive» se propone como un deja-vù instrumental alrededor de la última frase cantada que se escuchará en «Senseless», cuando todo esté a punto de terminar. «Longely» (un término a mitad de “Longing” y “Lonely”) es un largo interludio instrumental que rompe el disco el dos, en el que nostalgia y romanticismo se evocan a través del sonido de una orquesta fantasma, sintetizada y distorsionada.

Durante los últimos años, varios EPs y singles de Narcoleptica han precedido este lanzamiento, además de una constante actividad en directo y colaboraciones para cine y artes escénicas. «Paradox» supone su tercer álbum, separado nada más y nada menos que quince años de su anterior «The Modular Explanation» (2009). No en vano, este disco está cargado de nostalgia y reflexión alrededor del paso del tiempo y el sentido de la existencia. Fiel a la tradición DIY, este nuevo trabajo autoeditado, fue grabado y mezclado entre el local de ensayo y su habitación. Todas las composiciones partieron de múltiples improvisaciones a piano registradas en los últimos cinco años, expandiéndose después con electrónica, sintetizadores virtuales y su voz como un instrumento más. Podría decirse que «Paradox» es el disco de piano de Narcoleptica, aunque a veces cueste descifrar dentro de él el sonido de este instrumento.



