
Rap, jazz y house se dan la mano en un disco cuyo leitmotiv es la búsqueda de un rato de calma en mitad del ruido de Buenos Aires.
De las ganas de encontrar un rincón donde respirar, en una ciudad tan intensa como Buenos Aires nace Beautiful Place, el primer trabajo conjunto del rapper Nick Weaver y el productor colombiano DFRA. Pero vayamos al principio, porque la historia comienza en la propia capital argentina, donde ambos se conocieron y donde el propio Weaver comenzó a colaborar en los proyectos dedicados al house de DFRA. Así, lo que ahora llega en formato álbum es, en el fondo, la continuación natural de aquella complicidad.
En el disco, DFRA no se limita a cocinar beats: se encarga también de la producción y la mezcla final, mientras que su banda toca en directo todos los instrumentos de los ocho cortes que componen el álbum. Y ojo a esto, porque el componente instrumental en vivo es uno de los pilares del proyecto, lo que le da un rollo orgánico que se agradece en un terreno, el del house y el hip-hop de base más electrónica, donde a menudo manda la máquina.

El resultado se mueve entre el hip-hop de Weaver y una base marcada por el jazz y el house, sin necesidad de encajar en una única etiqueta. Encima de todo eso, las letras hablan de algo tan sencillo y tan complicado como encontrar un lugar propio en una ciudad que rara vez ofrece demasiada tranquilidad. Una búsqueda muy urbana, muy de andar por casa, y por eso mismo fácil de reconocer como idea con la que conectar.
El álbum llega precedido por los singles Beautiful Place y Credits, y verá la luz en digital el 2 de octubre a través de Silver Walker Recordings. Después vendrá una tirada limitada en vinilo, para quienes prefieran escucharlo como Dios manda.




