
Un álbum delicado, muy bien producido y con una gran voz: así es el nuevo disco de Noah, “Noire”.
Las noches pueden ser ordinarias, tranquilas. La mayoría de las noches lo son. Pero, para algunos, las noches también brindan un tiempo a solas muy necesario, un espacio para relajarse y escapar del mundo. Pueden convertirse en el telón de fondo de grandes historias hechas en la mente de uno, romances imaginados y vagabundeos introspectivos que hacen que el tiempo después del anochecer sea el más mágico.
Es esta sensación de libertad nocturna la que se abre camino a través del último lanzamiento de Noah, “Noire“. El trabajo de Noah se caracteriza por su voz suave y paisajes sonoros intrincados, fantásticos y exóticos. Con “Noire”, estamos invitados a explorar los archivos de algunas de sus pistas más personales hasta el momento, y un proceso de creación que ayudó a dar forma a la propia artista.

Pistas minimalistas, un cóctel de jazz nocturno que se encuentra con Portishead: un magnífico espacio para que la voz de Noah respire entre toques de piano, flauta y saxofón muestreados.



