Rick Wade, la melancolía del house de Detroit

Rick Wade es una leyenda del underground de Detroit, su deep house se forjó a temprana edad a base de su particular sota-caballo-rey: batería potente y un tempo estándar de la casa, bailable, pero de melodías muy melancólicas. Wade ha editado en sellos clásicos como Moods & Grooves o Track Mode y, en los últimos años, ha encontrado nueva vida en sellos emergentes como Shall Not Fade. Su sonido híbrido (un pie en Chicago y otro en Detroit) puede atribuirse a las radios que escuchaba en su juventud en Michigan: los programas de house de Chicago y los de techno de Detroit le hicieron estallar su cabeza y adentrarse en lo más profundo de la electrónica de baile americana.

Cuando se mudó a Detroit, empezó a trabajar en el Dance Room de la tienda Record Time de Detroit en 1993 junto a DJs y productores como Mike Huckaby, Claude Young o Daniel Bell. Wade había estado desarrollando su sonido a través de la bass music (booty o ghettotech, en el lenguaje de Detroit) con el alias de Big Daddy Rick, ganandose un hueco como DJ de bass y hip-hop. Fue Dan Bell, amigo de Wade, quien lo animó a publicar la música house que estaba haciendo, y más tarde los dos fundaron Harmonie Park, eque se convirtió en uno de los mejores sellos de Detroit de la década. El difunto Mike Huckaby animó a Wade a empezar a sacar su música rápidamente.

Después de algunas aventuras en otros sellos, Wade volvió al suyo propio, el segundo release del cual es este «Late Night Basix Vol. 2» de 1998, que podrás comprar en vinilo y digital el próximo viernes 28 de mayo aquí, ya que Wade, pionero se une al sello de baile de Ghostly, Spectral Sound, para reeditar varias de sus producciones de culto de finales de los 90 en este «Late Night Basix Vol. 2». Cuatro temas en los que encontramos el sonido
house clásico tan característico de la casa:

En “Detroit Hustle” Wade intentó sonar como si pudiera «tocar» el piano por medio de su secuenciador Alesis y hacer que los beats por minuto fuesen lo más lentos posible para acelerarlos de nuevo, como si de puñaladas pianísticas houseras se tratase.

A «I Feel Good» Wade le llama una pista de estilo disco, es decir el típico track (recordamos aquí ese pie en Detroit y otro en Chicago) que ayuda a los DJs en la transición hacia y desde cortes disco en una mezcla: un estilo que influenció a Moodymann y al French Touch.

“Deep-N-Dirty” es quizás el trabajo más impresionante de esta versión. Su configuración es simple: batería a través de una Roland R8 con la tarjeta 909 , órgano / congas / cuerdas a través del Korg T3 (un elemento básico en Wade) y una nube de Juno 106. Un halo de tristeza y desesperación volcado en la pista de baile: sobrio y melancólico, como tiene que ser el buen deep house: alma pura.

«Forgotten Track» cierra esta reedición: música de baile emotiva para el amanecer perfecto: alegre y triste a la vez, como todos los afters del mundo.