
Asumiendo que el cartel da para mucho más de cinco nombres, en Beatburguer hemos afinado la selección hasta quedarnos con cinco actuaciones del festival granaíno que, un año más, regresa a finales de mayo a su ubicación habitual en Sierra Elvira.
No todos los festivales pequeños son automáticamente interesantes, ni todos los lineups llenos de nombres «de culto» terminan traduciéndose en una experiencia con identidad propia, eso lo sabemos las más viejas del lugar. Pero es de recibo reconocer que lo de RIT/MO sí parece responder a algo bastante más sólido que una simple acumulación de artistas extraídos de las profundidades del underground (sic) cuidadosamente empaquetados para su exposición en Instagram.
Porque si hay que decirlo, se dice: la propuesta del festival granaíno que vuelve este mayo al entorno natural incomparable que es de la Ermita de los Tres Juanes (Sierra Elvira) lleva ya varias ediciones construyendo un espacio muy concreto dentro de la electrónica nacional. Uno donde todavía importa el contexto, la escucha y cierta idea de pista entendida como espacio de trance (el estado, no el género… que también) que huye tanto del exhibicionismo técnico como de la funcionalidad plana que domina demasiadas cabinas últimamente.
Y es que aquí no hay demasiada obsesión por el «momento viral», tomando un mayor protagonismo lo importante: la música. Ya sea en forma de dub mutante, techno deconstruido, electrónica 4×4 de bajas revoluciones o psicodelia de club, esto va de selectors que entienden la mezcla como una herramienta narrativa antes que como un mecanismo cazalikes de impacto inmediato.
Y sí, el cartel entero merece atención. Pero ya que alguien tiene que mojarse, aquí van cinco actuaciones que deberían estar bastante arriba en cualquier planificación mínimamente sensata. Para el resto, y como dijo el gran Eric, nos vemos en el mainstream.
DJ MASDA

DJ Masda representa la vertiente más precisa y silenciosa del club contemporáneo. Su forma de pinchar evita el golpe fácil y se apoya en mezclas largas, groove mínimo y una selección que trabaja casi siempre en los márgenes del electro, el early techno y el house bien entendido. Sin necesidad de exhibiciones innecesarias ni cambios bruscos, sus sets a menudo avanzan con una lógica interna bien medida, llevando poco a poco a la pista a estado de ebullición, ante de que esta desborde alrededor del DJ. Por esto y por más, en un festival como RIT/MO, el enfoque del don de Cabaret Records enfoque encaja de forma natural con esa idea de sesión gourmet y de escucha activa. Para saborear bailando.
LENA WILLIKENS & VLADIMIR IVKOVIC

Willikens e Ivkovic, dos bestias de la electrónica europea más allá de géneros o convenciones, operan desde una lógica de club completamente distinta a la funcional, pues gustan de ofrecer sets densos, a veces extraños pero siempre profundamente narrativos; con cruces constantes entre kraut, dub industrial, trance deformado y electrónica cuanto menos abstracta. Así, en su imaginario no buscan orden, sino tensión sostenida, jugando con la sensación de que todo puede romperse en cualquier momento sin llegar a hacerlo nunca del todo. Y es precisamente esa inestabilidad controlada la que convierte sus actuaciones en algo imprevisible y muy físico. Algo que te recomendamos encarecidamente no perderte. Ya nos lo agradecerás.
KONDUKU

El holandés Konduku trabaja el techno desde la textura más que desde el impacto, con producciones y directos que se mueven entre fisicidad dub, texturas ambient y percusión fragmentada, pero siempre con una sensación de profundidad insondable constante. Como en sus trabajos de estudio, en sus sets los tracks no empujan, se expanden. Graves densos, ritmos rotos y capas llenas de atmósferas construyen un tipo de baile más inmersivo que explosivo. Un tipo de música que gana mucho en contexto abierto, de noche y con sistemas de sonido de rango amplio, donde el detalle se vuelve parte imprescindible de la experiencia.
VLADA

Desde Moscú, Vlada se mueve en un terreno híbrido donde el electro, el acid, el dub y el proto-trance aparecen deformados dentro de sets cuya principal característica es la fluidez. Por eso, da la impresión que su interés no está en la resolución, sino en mantener la pista en un estado de ligera inestabilidad constante a través de transiciones que rara vez son lo que parecen; y cambios de energía siempre medidos para no romper el flujo general. ¿El resultado? Viajes que avanzan de forma impredecible, pero con una coherencia interna muy clara: hacerte entrar para no poder salir. Por nosotrxs, ningún problema.
LUKAS WIGFLEX

Lukas Wigflex encarna una visión de club abierta y sin rigidez estilística, muy en la onda de esa querencia tan crossbreed de su escena británica natal. Por eso, no es raro ver ondular sus sesiones entre electro, techno de tintes rotos, house lleno de líneas ácidas o breaks más rotos que tu cuenta a fin de mes. Narrativas guiadas más por la intuición que por la etiqueta:que beben de una libertad tomada sin pedir permiso que le permite construir sets vivos, serpenteantes, con cambios constantes de dirección pero sin perder continuidad. En el contexto de RIT/MO, su enfoque aporta un contrapunto juguetón muy de agradecer entre otras (también muy apreciadas) sensibilidades e intensidades.









