The Bear: una sabrosa obra de arte

“The Bear” ha sido una gran sorpresa y una de esas series que te devuelven la fe, que te animan a seguir indagando en la saturada oferta audiovisual.

Debido a mi edad y la cantidad de productos audiovisuales que consumo compulsivamente, hay momentos en mi vida en los que creo que ya nada me sorprenderá, que nunca volveré a sentir ese escalofrío que solo te proporciona la sorpresa. Por fortuna, la realidad y el talento de muchos creadores logran alejar de mí esa sensación pesimista y me regalan momentos emocionantes frente al televisor. En un tiempo dominado por los superhéroes, por las tramas detectivescas, por los dramones de época y por las historias de terror precocinadas, es de agradecer una propuesta rompedora y dinámica como la que nos ofrece “The Bear”.

Una historia sencilla pero llena de complejidad

Sin hacer spoilers que os arruinen la experiencia, os adelantaré que “The Bear” es la historia de un cocinero de prestigio, que tras la muerte de su hermano abandona su vida de éxito y de estrellas Michelin y se pone al frente de un pequeño negocio de barrio en el que la oferta gastronómica se basa en bocadillos explosivos, perritos calientes y menús baratos. La trama relata la dinámica de una cocina caótica y las tribulaciones de unos trabajadores cuyo día a día se basa en la subsistencia. Pero esta serie va un paso más allá, explora los miedos, las inseguridades, el dolor y la esperanza de unos seres humanos que comparten un estrecho espacio laboral. Si esperáis que la serie sea una ficción rollo Masterchef de bajo presupuesto, eso no es lo que encontraréis. Porque “The Bear” utiliza la gastronomía como contexto, como un decorado en el que la vida y sus mierdas se abren paso.

Un ritmo frenético

Nunca una serie de apenas 30 minutos de duración por capítulo había sido capaz de desarrollar tanta información en tan poco tiempo. Eso se debe al frenesí de su montaje, a la velocidad secuencias que se suma a la espídica dinámica de trabajo. Un montaje que pese a su rapidez no está carente de una gran belleza, de un cuidado meticuloso en el detalle, enfatizando primeros planos donde las texturas se muestran de una forma cruda y sin filtros. Planos en los que eres capaz de percibir todo tipo de olores y sabores, que despiertan tu apetito y activan tus papilas gustativas. Pero otro de los puntos fuertes de esta serie es que no te someten a un continuo estado de aceleración, en “The Bear” también hay momentos de pausa, de reflexión, tiempos muertos en los que fumarte un cigarro y ralentizar los latidos de tu corazón.

Actores al borde de un ataque de nervios Todos y cada uno de los actores y actrices de “The Bear” clavan sus personajes. Más allá de su relevancia y de la cantidad de líneas, no hay ni uno solo de ellos que desentone. Una cuadrilla de presuntos perdedores que se desenvuelven como peces en el agua en un campo de batalla caótico y hostil. No existen dos personajes similares, tanto sus conflictos internos como sus sueños y sus miedos están claramente diferenciados, lo que aporta a la trama una riqueza que no estamos acostumbrados a ver. El actor principal, Jeremy Allen White, transmite esa obsesión enfermiza de los genios culinarios que se suma a un tormento interno que le impide mostrarnos una brizna de felicidad en sus profundos ojos azules. También destaca la actriz Ayo Edeberi, una jovencísima aspirante a chef sobrada de ambición y con una ética de trabajo que choca con la realidad de un negocio anárquico. Otra gran actuación es la de Ebon Moss-Bachrach, que interpreta al primo desquiciado cuyo mayor miedo es el cambio, y que lucha porque el negocio mantenga esa esencia desordenada y de improvisación en la que se siente cómodo y a salvo.

Perfecta banda sonora

Además de la historia, la dirección, el montaje y la interpretación, “The Bear” destaca por su banda sonora. Ya sea en los momentos más frenéticos como en los más pausados, los temas seleccionados encajan como un guante. Bandas como Wilco, Pearl Jam, The Breeders, Van Morrison, R.E.M, David Byrne & Brian Eno, The Beach Boys, LCD Soundsystem, Sufjan Stevens enriquecen la serie con algunos de sus temas más icónicos. Y como no podía ser de otra manera, como suelen hacer muchas de las producciones televisivas que aspiran a la excelencia, qué mejor que para poner el punto final a la temporada que una canción clásica de Radiohead.

Conclusión           

¿La mejor serie del año? Puede que esta afirmación sean palabras mayores, ya que en este 2022 hemos tenido producciones excelentes. Pero no os voy a engañar, “The Bear” ha sido una gran sorpresa y una de esas series que te devuelven la fe, que te animan a seguir indagando en la saturada oferta audiovisual. “The Bear” marca tendencia, muestra el camino, se aleja de lo convencional y se posiciona con fuerza en la carrera a los diferentes premios que se otorgarán el año que viene. Si te gusta el mundo de la cocina te encantará, si te entusiasma los dramas grupales te encantará, si te vuelves locos con los productos para la reflexión sutil sobre lo qué somos y sobre todo aquello que nos mueve por dentro…, “The Bear” es tu serie.