
Cosmocities continúa su recorrido por la electrónica japonesa con una tercera entrega que reúne diez cortes que fluctúan entre ambient, house, jazz de tintes electrónicos y música experimental.
Matt Soulie, responsable de Cosmocities, vuelve a encargarse de la selección en esta tercera edición de Denshi Ongaku No Bigaku, una serie dedicada a diferentes registros de la música electrónica originaria del País del Sol Naciente. El primer volumen se centraba principalmente en ambient y electrónica de carácter profundo, mientras que el segundo se acercaba más al boogie y a los sonidos de raíz discoide más jazzísticos. En su tercera entrega no se aleja mucho de las anteriores, pues combina ambas direcciones a lo largo de sus diez deliciosas pistas.
Yosi Horikawa abre el recopilatorio con Bubbles, una pieza de ambient construida a partir de texturas orgánicas y gusto por el detalle. Luna de Ritmos, de Chari Chari, introduce después house de carácter profundo, que parece abrazarte; Skyy High, de Force Of Nature, mantiene el tono hipnótico, mientras que XTAL lleva la selección hacia terrenos más experimentales con Skygazer, y Jump Rope Music, de Takuya Matsumoto, trabaja con sonidos de carácter analógico. Little Secrets, de Yuu Udagawa, cierra esta primera parte desde coordenadas más high-tech jazz house (¡toma ya!).

La segunda mitad modifica ligeramente el recorrido. Kuniyuki remezcla Follow Me de Slow Didi incorporando elementos de jazz, mientras DJ Eiji Takehana y Yusuke Nakamura combinan techno y swing en Deep Track Jazz. Summer Dreamers, de Tominori Hosoya, devuelve el foco al house desde una aproximación más melódica, antes de que Azzurro lleve Just A Touch Of Love hacia un terreno más orientado a la pista. Fatality 4, de AcidGelge, cierra el recopilatorio desde una electrónica de vibes más ambientales.
Denshi Ongaku No Bigaku Vol. 3 mantiene así la idea que ha recorrido la serie hasta ahora: reunir diferentes aproximaciones a la electrónica japonesa dentro de una misma selección, sin limitar el recorrido a un género concreto. Y no les ha salido nada mal, oye.




