El Tribunal Supremo alemán equipara el clubbing a los conciertos

En las últimas semanas se ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre si el clubbing es cultura o no. Una conversación que surge cada vez que en el extranjero se adoptan medidas impensables en países como el nuestro o, sin ir más lejos, a raíz de la polémica exclusión de las negociaciones entre el colectivo Alerta Roja y el Ministerio de Cultura.

Ahora conocemos una noticia que reafirma la posición de los que creen que el clubbing es otra forma de cultura. Y es que el tribunal supremo alemán ha equiparado los eventos de techno y de house con conciertos ordinarios. La cosa no se queda en la semántica: a partir de ahora, a las entradas de eventos de club se les aplicará un 7% de impuestos, mientras que hasta ahora estaban pagando un 19%, probablemente por entrar en esa dudosa consideración de «ocio nocturno».

El tribunal entendió que, por lo general, el público que va a estos clubs lo hace por la música y, así, la ley reconoce formalmente a los DJs como músicos y al techno como música. Los CDJs, platos y mezcladores se definen ahora como instrumentos. Las ventas de alcohol no influyen en la elegibilidad de un club porque, como sabréis, hasta en la ópera se sirve.

Todo esto suena de fábula aunque aún tardará en ponerse en práctica y es que desde hoy y hasta final de mes, Alemania ha cerrado bares, salas y clubs como parte de su potente batería de medidas para frenar el avance del COVID-19.