
La vallisoletana Gueparda debuta en Beatburguer un mix de disco oscuro y golosón en el que dark disco, indie dance y house confluyen, entregándonos un fiel reflejo de lo que ocurre cuando se pone a los mandos de la cabina de la fiesta LGTBIQ+ madrileña Minitel.
Gueparda no aparece por accidente: es una de esas figuras que se entienden mejor desde el contexto que la rodea. Original de Valladolid pero entregada de lleno a la escena queer madrileña, su propuesta se construye como extensión natural de pista, comunidad y discurso, sin necesidad de imposturas ni grandes gestos.
Activista de la contracultura y la cultura de club, y residente del club LGTBIQ+ Minitel, su imaginario musical, denominado disco oscuro y golosón es el resultado de una mezcla bien medida de indie dance, dark disco y house. Un terreno en el que se mueve con intención clara: ritmo funcional, pero con carácter, pensado para sostener la pista sin caer en lo evidente. Más allá de lo estrictamente sonoro, en sus sets hay también una línea curatorial definida, con especial atención a artistas y sellos independientes de la música electrónica. No tanto como gesto discursivo, sino como práctica coherente con el ecosistema del que forma parte.

Gueparda no aparece por accidente: es una de esas figuras que se entienden mejor desde el contexto que la rodea. Original de Valladolid pero entregada de lleno a la escena queer madrileña, su propuesta se construye como extensión natural de pista, comunidad y discurso, sin necesidad de imposturas ni grandes gestos.
El set para Beatburguer, en el que confluyen sus géneros de referencia, está orientado a una pista de baile diversa y plural, donde no existe el dress code y la única norma es el respeto a bailar libre. Un espacio abierto que se traduce en una selección sin rigideces, donde lo sombrío y lo lúdico conviven sin fricción.









