
Entrevistamos al productor británico de origen griego que forma parte del colectivo PARADE, una de las bandas que está marcando el pulso del underground londinense desde hace algo más de un año.
El pasado 29 de mayo llegaba al mercado la primera mixtape en solitario de Yottie. El productor británico de origen griego forma parte del colectivo PARADE, una de las bandas que está marcando el pulso del underground londinense desde hace algo más de un año. En CASINO podemos encontrar sonidos glitch, post-dubstep o R&B y hip hop entremezclados sin complejos; una combinación que representa y a la vez reimagina el tempo de la capital inglesa. Dadas las circunstancias, desde Beatburguer aprovechamos para lanzarle unas preguntas y ver qué nos contaba sobre su propuesta y la de la ciudad en general.
Londres ha sido durante mucho tiempo un campo de pruebas para la música electrónica más innovadora. Desde el legado de las radios pirata y sellos como Hyperdub hasta escenas más híbridas que fusionan música ambient, ambient, jazz o noise. ¿Dónde crees que encaja tu música en solitario dentro de esa tradición, y qué crees que aporta CASINO al debate actual de la ciudad?
Creo que CASINO ofrece una visión abierta de lo que supone deambular por los distintos rincones de una ciudad como Londres. He tenido la suerte de estar cerca de los más diversos sonidos que emanan de cada rincón de Londres, y CASINO es mi forma de darles valor y al mismo tiempo, de ignorarlos.
Recuerdo haber hablado con Loraine James hace unas semanas sobre los diferentes sonidos de la ciudad y cómo varían las influencias según los barrios y las zonas (el sur, más jazzístico; sonidos más pop-trance en el norte). Creo que esta diferencia también se puede percibir a través de la música que haces con PARADE y los temas de CASINO. Este mixtape suena mucho más glitch, orientado al R&B progresivo y al dubstep. ¿Qué me puedes contar sobre estas diferencias de sonidos en Londres y cómo las vives?
Pasé unos años en el sureste, una zona que me transmite esa tenacidad juvenil que fue lo que me atrajo de Londres en un principio, pero crecí con la cultura de las recopilaciones del noroeste. From Church Rd to Hollywood (álbum de Nines) y los proyectos adyacentes siempre han tenido esa confianza independiente y esa repetición que valoro en los buenos artistas. Metallic Black, de ese proyecto, casi parece un precursor de la música electrónica alternativa que veo que se está publicando ahora.

En el comunicado de prensa de CASINO, hablas del ordenador como un instrumento en sí mismo, que manipula fallos técnicos, bucles y texturas granulares de una forma casi orgánica. Teniendo en cuenta que estás tan influenciado por la hiperproducción digital (por decirlo así, sin que ello tenga una connotación negativa), ¿cómo consigues mantener un toque humano, improvisado o espontáneo en tu música?
Estudié Informática durante unos años y una idea clave que aprendí fue utilizar la lógica binaria para ayudarme a tomar decisiones. El ordenador tiene infinitas opciones que procesar, permitirse ser definitivo en el resultado es algo difícil, pero propio del ser humano. Comprender cómo funcionan las máquinas me ha ayudado a reducir esa «latencia» entre la idea y la ejecución. Al igual que en la pintura y otras prácticas, me resulta más fácil plasmarlo y reflexionar después.
También tengo curiosidad por la mención que haces a O’Rourke o Hecker como influencias. Para mí, tu trabajo en solitario es muy diferente de lo que ellos hacen, así que quería saber: ¿qué es lo que te inspira de su trabajo? ¿Qué otros artistas, que quizá yo no asociaría con tu sonido, te sirven de inspiración?
Creo que, a pesar de que sus estilos no se solapan, ambos tienen formas muy propias de componer “canciones”. Son icónicos e inconfundibles, al tiempo que cuentan con procesos claros que definen su música, ya sea desde el punto de vista compositivo o en un sentido ideológico. He estado escuchando Eventide, de Nicolai Dunger; People are Strange, de Stina Nordenstam; y A Short History of Houses, de Unhome, todos ellos proyectos centrados en la banda, pero cuya producción ha influido sin duda en mi trabajo.
La Mixtape se compuso entre Tokio y el noroeste de Londres, dos ciudades con identidades musicales muy distintas. ¿Qué diferencias notaste en tu proceso creativo entre ambos lugares, y cómo acabó reflejándose esa dualidad urbana en CASINO? ¿Cómo fue la experiencia en Japón?
Ambas ciudades fomentan de verdad una creatividad que va a contracorriente. Mi proceso creativo se mantuvo centrado, aunque en contraposición con mi entorno en cada una de ellas, pero los matices simplemente varían. Ver música electrónica y de bandas alternativas en Londres es inspirador porque muestra cómo se puede incorporar a la rutina diaria, pero ver a artistas como Violent Magic Orchestra en Tokio fue toda una revelación. Ver hasta dónde se puede llevar la música y la actuación me hizo ilusionarme por volver a Londres para terminar CASINO.
En temas como 76, te inspiras en la tradición griega del rebetiko y exploras temas como la migración, el caos o la memoria cultural. En Londres, una ciudad construida sobre las diásporas y el intercambio cultural, ¿cómo influye tu herencia griega en tu forma de entender la vida cotidiana y el panorama musical?
Para mí, la cultura griega siempre ha sido sinónimo de esfuerzo y lucha por hacer que las cosas funcionen. A pesar de los ideales de referencia que ayudaron a guiar el proceso de creación de CASINO, como las escalas y la grabación improvisada que se pueden escuchar en la música rebetiko original. La experiencia cotidiana de un lugar como Londres es como la de cualquier otro ámbito o sector. Hay que hacerse un hueco si aún no lo hay.

Me encanta cómo se representa la idea del caos a través de tu música. Suena tan contemporáneo y, a la vez, tan personal ¿Me contarías un poco más sobre cómo vives esta experiencia caótica del siglo XXI como joven en el Reino Unido y hacia dónde crees que nos dirigimos como generación de jóvenes creativos que vivimos en ciudades superpobladas?
Creo que el caos tiene connotaciones negativas en el discurso actual. Especialmente en una ciudad impulsada por la economía como Londres, pero creo que el caos puede servir de herramienta para el azar e incluso para la prosperidad. Ser reaccionario (de forma saludable) en tiempos de incertidumbre me parece algo claramente positivo. Por no hablar de los movimientos «Back to Land» que veo tomar forma entre la juventud de toda Europa y que parece que están empezando a calar entre los jóvenes creativos de Londres y su competitiva búsqueda de seguridad.
En la Mixtape hay una sensación constante de desplazamiento cultural: melodías que evocan el Mediterráneo, texturas digitales ultracontemporáneas y una sensibilidad claramente londinense. ¿Sientes que tu música surge precisamente de habitar múltiples identidades a la vez, más que de pertenecer a una escena específica?
En Londres hay montones de cosas pasando en distintos rincones. Crecí en un restaurante familiar, así que la intimidad y el hecho de compartir un espacio con la gente siempre ha sido algo que aprecio: la superposición de personas de mundos diferentes tiene un valor real. Creo que esa mezcla de identidades simplemente conduce a una perspectiva más clara y amplia.







