
Charlamos con Marika Rossa sobre la necesidad en la escena de su proyecto CONNECT
Con años de trayectoria a sus espaldas como DJ y productora, la artista ucraniana da ahora un paso más con CONNECT, una iniciativa que reivindica la colaboración como motor creativo dentro de la escena electrónica. Hablamos con ella sobre el nacimiento del proyecto, el presente del techno y la necesidad de construir una cultura basada en compartir, conectar y crear más allá de la competición.
CONNECT se articula en torno a un manifiesto muy claro. ¿Hubo un momento concreto en el que sentiste que la escena necesitaba un proyecto así?
CONNECT no nació a raíz de un conflicto ni de una colaboración frustrada. Surgió después de años observando cómo funciona la industria. Veía a gente con muchísimo talento teniendo que abrirse camino por su cuenta, mientras la colaboración iba dejando paso a la competencia, cuando siempre he creído que la música electrónica está hecha para unir a las personas.
El impulso definitivo llegó el año pasado, cuando empecé a ‘conectar’ con gente que, de forma muy natural, acabó convirtiéndose en colaboraciones creativas movidas únicamente por la ilusión. Me di cuenta de la enorme energía que se genera cuando los artistas dejan de pensar en fronteras, estatus o rivalidad y simplemente hacen música juntos. Fue entonces cuando entendí que aquello no podía seguir ocurriendo solo por casualidad: necesitaba un espacio propio.
Así nació CONNECT.

Uno de los principios fundamentales de CONNECT es anteponer la colaboración a la competencia. En una industria donde los artistas compiten constantemente por actuaciones, reproducciones y visibilidad, ¿lo ves como un ideal o casi como un acto de resistencia?
No lo veo ni como un ideal ni como un acto de resistencia. Lo veo como una forma distinta de hacer las cosas. En un momento en el que parece que los algoritmos deciden casi todo, creo que es importante devolver parte de ese control a las personas. Para mí se trata de volver a poner el foco en la creatividad, en encontrar a gente con la misma sensibilidad y en el propio proceso de crear música.
La competencia no va a desaparecer. Existe en cualquier disciplina creativa y, en cierta medida, incluso puede servir de motivación para crecer en el momento adecuado. Pero tengo la sensación de que hemos llegado a un punto en el que hay demasiada y, más que inspirar, muchas veces termina siendo un obstáculo.
CONNECT no pretende luchar contra la competencia. Lo que ofrece es una alternativa: un espacio donde colaborar, apoyarse mutuamente y crear en comunidad.
El proyecto conecta a artistas de distintos países, pero ¿qué significa realmente «conectar» para ti? ¿Se trata simplemente de hacer música juntos o de construir relaciones que vayan mucho más allá de un lanzamiento?
Para mí, CONNECT es mucho más que una serie de colaboraciones. Tiene que ver con la curiosidad genuina por otro artista: su forma de pensar, su experiencia y su visión creativa. A veces sales a buscar cobre y acabas encontrando oro. Y creo que esa búsqueda del «oro» está en el corazón de lo que representa CONNECT.
Las colaboraciones creativas casi siempre terminan yendo mucho más allá de un lanzamiento. Si después de un tema las personas siguen en contacto, se apoyan, vuelven a reunirse para crear algo nuevo o simplemente acaban siendo amigas, entonces el proyecto ya ha cumplido su objetivo más importante.
Las primeras colaboraciones confirmadas reúnen a Helen Frey, Angy Kore, SAMDMA y Marie Vaunt, todas ellas artistas de distintos países. ¿Fue una decisión consciente o surgió de forma natural?
No, no fue algo planificado. Surgió de manera completamente orgánica. A algunas de ellas las conocí hace relativamente poco y la idea de colaborar nació simplemente de una curiosidad mutua. Con otras me une una amistad de muchos años y esas relaciones evolucionaron de forma natural hasta convertirse en colaboraciones.
Lo que nos une es, sobre todo, la curiosidad por descubrir qué podemos crear juntas, unos valores musicales compartidos y perspectivas creativas diferentes. Nunca diseñé deliberadamente el primer grupo de artistas de CONNECT; simplemente se fue formando por sí solo. Y, sinceramente, creo que esa es la mejor prueba de que el proyecto está funcionando exactamente como imaginaba.
Nadie forma parte de CONNECT porque cumpla una serie de requisitos. Forma parte porque existe un deseo real de hacer música juntos.
Para mí, así es como deberían nacer todas las colaboraciones.

¿Cómo valoras la situación actual de las mujeres dentro de la escena internacional de club? ¿Crees que el debate ha pasado de la representación a una igualdad real o todavía queda mucho camino por recorrer?
Es una conversación que sigue completamente abierta. Aún queda mucho trabajo por hacer. Creo que las mujeres han recorrido un camino largo y complicado dentro de la escena internacional de club. Sin duda ha habido avances y hoy es fantástico ver a tantas artistas con talento ocupando un lugar destacado en los carteles de los festivales. Pero no creo que hayamos alcanzado una igualdad real.
Seguimos enfrentándonos a prejuicios, estereotipos, diferencias salariales y, con demasiada frecuencia, a comportamientos poco profesionales dentro de la propia industria. A las mujeres todavía se las juzga más por su aspecto, por cómo visten o por su vida personal, y muchas veces la gente busca cualquier explicación para su éxito antes que reconocer su trabajo. En demasiadas ocasiones, todo eso ocurre incluso antes de que alguien haya escuchado la música que han creado.
Y eso es solo una pequeña parte de todo lo que muchas mujeres siguen teniendo que afrontar.
Así que sí, todavía queda mucho camino. Estoy agradecida a todas las mujeres que contribuyen a ese cambio y también a todos los hombres que no perciben la presencia femenina en un cartel como una amenaza. Porque los hay, y su apoyo es tan visible como importante.
Por otro lado, ¿crees que la escena techno está hoy más conectada gracias a internet o, paradójicamente, más fragmentada que nunca?
Es una pregunta bastante filosófica, porque ambas cosas están ocurriendo al mismo tiempo. Por un lado, internet ha acercado la escena de una forma indiscutible. Hoy puedes conocer a un artista que vive en otro continente, intercambiar ideas y empezar a trabajar juntos en un tema el mismo día, sin haberos visto nunca en persona. Hace veinte años eso habría sido prácticamente imposible.
Pero, al mismo tiempo, la escena también se ha fragmentado mucho más. Los algoritmos de las redes sociales nos encierran cada vez más en nuestras propias burbujas, donde vemos siempre a las mismas personas, los mismos nombres y propuestas musicales muy parecidas. Como consecuencia, a veces perdemos la curiosidad por descubrir qué está pasando fuera de esos círculos. Con la evolución de la tecnología, incluso da la sensación de que el propio acto de crear música ha dejado de valorarse como antes.
Esa es una de las razones por las que CONNECT significa tanto para mí. En cierto modo, es un intento de reconstruir conexiones humanas reales. Internet nos ha dado la posibilidad de encontrarnos. Pero es la música la que nos permite conectar de verdad.

Reivindicas el espíritu de la cultura underground en un momento en el que el techno es más visible y comercial que nunca, ¿qué aspectos del underground crees que es más importante proteger?
Para mí, el underground es una forma de entender la música. No se mide por el tamaño de un festival ni por el número de reproducciones. Tiene que ver con entregarse por completo al proceso creativo, con estar plenamente presente y sentir el pulso de lo que está ocurriendo en ese momento.
Por eso creo que es tan importante preservar la libertad para experimentar, equivocarse, buscar nuevos sonidos y no crear música únicamente pensando en su rentabilidad.
Dicho esto, no creo que el éxito comercial sea, por sí mismo, incompatible con el espíritu underground. El underground desaparece cuando la música deja de ser una expresión artística para convertirse únicamente en un producto.
¿Crees que siguen existiendo identidades locales dentro del techno o las escenas nacionales están desapareciendo en favor de un sonido cada vez más global?
Hoy resulta difícil hablar de una escena completamente «alemana», «española» o «de Europa del Este», porque la música cruza fronteras a una velocidad increíble. Un solo tema puede acabar formando parte de los sets de artistas de distintos continentes en cuestión de días y sonar en pistas de baile de todo el mundo.
No creo que las escenas locales estén desapareciendo dentro de un sonido global. Creo que están transformándose, y eso es un proceso completamente natural en cualquier cosa que evoluciona y empieza a interactuar con todo lo que la rodea.
Al mismo tiempo, la identidad local siempre seguirá presente en la forma en que un público responde a la música, en la cultura propia de cada ciudad y en el carácter único de cada escena. Y creo que eso nunca dejará de ser algo hermoso.
Imagina CONNECT dentro de cinco años. Si todo sale exactamente como esperas, ¿qué habrá conseguido?
Espero de verdad que, dentro de cinco años, CONNECT ya no se asocie únicamente conmigo. Para mí, esa sería probablemente la mejor señal de que el proyecto se ha convertido en lo que siempre debía ser. Me gustaría que fuera un espacio autosuficiente, una especie de punto de encuentro internacional donde las colaboraciones surgieran de forma natural.
Si dentro de cinco años veo que CONNECT ha dado lugar a decenas de nuevas alianzas creativas, amistades duraderas y música que nunca habría existido sin este proyecto, lo consideraré un enorme éxito. Más que dejar un catálogo de lanzamientos, me gustaría que dejara como legado una auténtica cultura de la colaboración.
Y para terminar: después de tantos años recorriendo el mundo como DJ, ¿qué es lo más importante que la música te ha enseñado sobre las personas y que ninguna otra profesión podría haberte enseñado?
La música me ha enseñado que las personas tienen muchas más cosas en común de las que las separan. Y creo que precisamente por eso sigue siendo uno de los pocos lenguajes que no necesita traducción.






