Entrevista DJ Foie Gras

Charlamos con DJ Foie Gras una de las nuevas sensaciones de la escena madrileña

DJ Foie Gras responde al nombre de Pablo y aunque tan solo tiene 29 años ya se erige como una figura destacada dentro del underground madrileño. Reconocido por crear atmósferas únicas e inolvidables que electrizan las pistas de baile. Su búsqueda artística se desarrolla principalmente a través de la exploración de un vasto universo discográfico. Con un pseudónimo artístico que nos recuerda a comida, no nos extraña que sea uno de los artistas destacados que actuarán en el festival de gastro Ñam Ñam el 10 de mayo.

Tu identidad como DJ parece moverse entre lo hedonista y lo conceptual, ¿cómo construyes un discurso musical coherente dentro de un set sin perder frescura en la pista?

Creo que lo interesante está justo ahí, en la tensión. Intento pensar los sets como una  narrativa, pero no desde algo rígido, sino como un sistema abierto: tengo ideas, texturas, referencias, pero dejo espacio para que la pista las desmonte.

La coherencia no viene de seguir un hilo lógico evidente, sino de mantener una sensibilidad constante. Puedes pasar de algo muy mental a algo más físico si el “mood” sigue siendo el mismo. Y la frescura aparece cuando dejas de intentar controlar todo. Si estás demasiado pendiente del discurso, matas la pista; si solo piensas en la pista, te vuelves predecible. El equilibrio está en no acomodarte en ninguno de los dos lados.

Vas a participar en Ñam Ñam Festival, un entorno donde la música convive con la  gastronomía, ¿cómo planteas tu set?

Me interesa mucho ese contexto porque te obliga a bajar revoluciones y afinar más el oído. En la gastronomía, la música casi siempre pasa a un segundo plano, pero precisamente por eso tiene un papel clave. Es lo que construye un entorno cálido, agradable, casi sin que te des cuenta. Y precisamente debe  construir una narrativa entre disciplinas muy distintas.

¿Hasta qué punto crees que el DJ tiene una responsabilidad curatorial frente al público, más allá de simplemente hacerle bailar?

Creo que el DJ tiene una oportunidad muy bonita ahí. No solo de hacer bailar, sino de ampliar el imaginario de la gente, de introducir matices, texturas nuevas. 

No desde algo impuesto, sino desde la conexión. Cuando propones música con intención, el público lo percibe. Es una forma de compartir, de abrir puertas y expandirlo.

¿Crees que la figura del DJ está evolucionando hacia algo más cercano a un “director de experiencia” que a un selector musical?

Sí, y me parece un terreno muy interesante. Cada vez hay más espacios donde la música forma parte de algo más amplio: una identidad, una narrativa, una experiencia.

Eso abre muchas posibilidades creativas. Puedes trabajar no solo con sonido, sino con contexto, estética, energía. Siempre que no se pierda lo esencial, que es esa conexión directa y emocional con la música.

En términos técnicos, ¿qué peso tiene la improvisación frente a la preparación previa en tus  sesiones?

Diría que son dos caras de lo mismo. La preparación te da profundidad, criterio, recursos. La improvisación te da vida, presente y mariposas en el estómago, yo personalmente nunca me preparo nada y voy sacando todo de forma impulsiva y dejándome llevar por las emociones. Es como me divierto.

¿Hay algún artista o referente que haya influido especialmente en tu sonido?

Más que nombres concretos, me han influido las formas de entender la música. Escenas donde no hay miedo a mezclar, a cruzar géneros, a construir algo propio.

Bebo de muchas influencias asi que no me pego a nada en concreto, además siempre trato de redescubrirme año tras año escuchando cosas que nunca presté demasiada atención.

¿Qué proyectos tienes en mente para el futuro y hacia dónde quieres evolucionar como artista?

Me interesa seguir expandiendo lo que hago más allá del DJ set. Trabajar la dirección artística, la programación, crear conceptos con identidad.

A medio plazo, me gustaría desarrollar algo propio donde pueda integrar música, diseño y experiencia. Y a nivel personal, seguir afinando un lenguaje más mío, más libre, que conecte desde un sitio honesto.