dgoHn: Tessares (Planet Mu)

Tiempo de lectura: 2 minutos

Reseñamos y recomendamos el nuevo álbum de dgoHn, una de las puntas de lanza del IDM actual en la siempre fértil Inglaterra. “Tessares” parte del sonido más cerebral de los 90 y explora nuevas rutas para abatir incluso a sus fans más acérrimos.

La semana pasada llegó al mercado el quinto LP de John Cunnane (dgoHn), “Tessares”. El productor afincado entre Londres y Essex lleva cerca de dos décadas produciendo un IDM intrincado, próximo en ocasiones al drum&bass, en otras al jungle o el acid… Pero siempre con una perspectiva rupturista e impredecible que le ha valido publicar lanzamientos en sellos como Love Love, Subtle Audio, el patrio Analogical Force y ahora Planet Mu (casa de Mike Paradinas).

Fue precisamente en Love Love donde el artista británico empezó a despuntar, con una programación de ritmos y un barrunto de fuerza que nos transportaban al espíritu originario del braindance. Sus quehaceres musicales, que parecen focalizados con mucha frecuencia en las percusiones, no serían tan destacables si no tuviese un uso de los samples vocales y de ciertas notas emotivas de sintetizadores que absorben completamente al oyente, llevándole al trance casi psicodélico y abrumador al que nos transportaban referencias de algunos de sus referentes creativos; como el propio µ-Ziq o Squarepusher.

Y justo con Thomas Jenkinson tiene sentido comparar a dgoHn cuando hablamos de su último trabajo, “Tessares”. El último disco de Cunnane bebe abiertamente de programaciones que remiten más a las transiciones del jazz, como “Whistling On A Tuesday”, sin eludir los ritmos rotos y cambiantes que caracterizan su sonido y que a ciertos niveles se están convirtiendo incluso en un sello propio. Confusas, embarulladas… Pero milimétricamente estructuradas, canciones como “7 years or more” (que cierra el LP con maestría) o “Bus to Fairlop” dan una forma geométrica e informe a partes iguales a un disco en el que su autor sigue calcinando breaks a pasos agigantados.

Esto lo hace además con algunas melodías emotivas y timbres dulces, agudos y rechinantes que reorientan la responsabilidad del oyente tanto dentro como fuera de la pista de baile. Le imponen una posición algo más sumisa, desarmada, no tan centrada en, valga la redundancia, ser el centro: sino en ser atravesado por una tormenta de percusiones y texturas que emergen de manera (falsamente) espontánea. En “Tessares” el clubber, el raver o el viajante del metro de Londres aparece como desarmado ante una estimulación que se presenta casi sin consentimiento, despiadada. En tal sentido, como oyentes no está de más recordarnos que el Jungle, por ejemplo, era también una suerte de metáfora de la ciudad contemporánea y de la batalla cognitiva a la que nos enfrentábamos (y nos enfrentamos hoy más, si cabe) todos los días. dgoHn sigue explorando ese ardor externo que nos conduce al tic nervioso con una maestría que, engañosamente, hace que parezca fácil. Y nosotros tenemos que seguir estando preparados para ello.